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Accor mantiene su expansión en el norte del Perú con dos hoteles en construcción, pese a los desafíos climáticos y electorales, y ajusta sus proyecciones tras una caída del 20% en la demanda hacia Machu Picchu.

La cadena hotelera internacional continúa con el desarrollo de su hotel Pullman en Zorritos (Bocapán) y Novotel en Punta Sal, ambos en fase de movimientos de tierra, con una apertura prevista para 2028. Aunque el fenómeno del Niño y las lluvias intensificadas entre mayo y junio impactaron negativamente el turismo en Cusco —con una caída del 20% en la demanda hacia Machu Picchu, según Mincetur—, la empresa considera que los retrasos en las obras no serán sustanciales dada la magnitud de los plazos. En lo que va de año, Accor reconoce no haber alcanzado sus metas iniciales, aunque mantiene una postura optimista sobre el potencial del mercado peruano, al que define como estratégico en la región.

Dato clave: El aporte de alimentos y bebidas a los ingresos totales de Accor en Perú subió del 31% en 2024 al 33% en 2025, posicionándose como el más alto de toda Latinoamérica, con incrementos de ventas entre 10% y 20% en algunos conceptos.

El desempeño del sector turístico en Perú ha enfrentado múltiples presiones: el clima extremo, el contexto electoral y los problemas operativos en Machu Picchu han generado un entorno poco favorable. Sin embargo, Accor sigue apostando por la diversificación geográfica y temática, con planes para ampliar su presencia en ciudades como Arequipa y Tacna, y fortalecer su oferta en ocio, incluyendo modelos *all-inclusive* y hotelería en destinos nortenos. Su estrategia se orienta también a captar mercado corporativo local y turismo doméstico y cercano, especialmente desde Ecuador, aprovechando su posición costera.

Contexto

La caída en la demanda hacia Cusco refleja la dependencia del turismo internacional del Perú de un solo destino icono. Esto obliga a los operadores a repensar sus modelos de negocio hacia destinos alternativos y segmentos menos estacionales. Accor, con su modelo *asset light*, minimiza riesgos al no asumir la propiedad inmobiliaria, delegándola a socios inversionistas, lo que le permite escalar con mayor flexibilidad en mercados emergentes como el norte peruano.

¿Qué sigue?

Para finales de 2025, Accor espera consolidar su estabilización operativa tras los ajustes por el clima y reforzar su cartera de restaurantes con los conceptos lanzados el año anterior. A largo plazo, la apertura de los dos hoteles en el norte para 2028 marcará un hito en la diversificación geográfica de la cadena, contribuyendo a una estrategia regional más equilibrada y resiliente.


📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.