Un estudio de la UE y la CCL revela que el 74% de los jóvenes ninis en Perú podrían incorporarse al mercado laboral en los próximos 15 días, aunque persisten brechas estructurales por cuidados familiares y desconfianza hacia el sector informal.
Según el informe “El talento que requieren las empresas peruanas”, elaborado por la Unión Europea y la Cámara de Comercio de Lima (CCL), y presentado en el “Encuentro Empresarial 2026”, una encuesta aplicada a 1,349 jóvenes permitió identificar su potencial de inserción laboral mediante la Zonificación de Inserción Laboral Potencial (ZILP). De este grupo, el 43.1% está listo para trabajar de inmediato; el 31.1% puede incorporarse aunque no busque activamente empleo; mientras que el 25.7% enfrenta bloqueos estructurales, principalmente vinculados a responsabilidades de cuidado, con mayor intensidad en La Libertad, Arequipa y Moquegua.
Dato clave: El 74% de los jóvenes encuestados puede comenzar a laborar en los próximos 15 días, aunque solo el 43.1% lo hace con disponibilidad inmediata.
El análisis destaca una marcada “falla de conversión” entre la capacidad, experiencia y disposición de los jóvenes y las oportunidades laborales formales. Muchos han adquirido experiencia en el mercado informal —dos de cada tres trabajan sin respaldo legal—, lo que refleja una preferencia por la flexibilidad, especialmente en hogares donde se debe equilibrar el ingreso con labores domésticas y de cuidado. Ante esto, las empresas formales están optando por evaluar el desempeño en el puesto antes de contratar, y dos de cada tres recurren a redes personales para validar perfiles, en un contexto marcado por la desconfianza generada por la informalidad.
Contexto
Las oportunidades laborales se concentran en Lima, donde predominan puestos estables para operarios como agentes de seguridad y vendedores minoristas. En cambio, los trabajos temporales —de menos de un año— se observan con mayor frecuencia en Lambayeque, Piura y La Libertad. Esta dispersión territorial, sumada a las barreras de acceso, refuerza la necesidad de políticas públicas que vinculen oferta y demanda laboral, especialmente en regiones con alta carga de cuidado no remunerado. Las empresas, por su parte, enfrentan retos en la atracción y retención de talento joven, al tiempo que exigen mayor formalidad y verificación de competencias.
¿Qué sigue?
Se prevé que iniciativas de capacitación y intermediación laboral, impulsadas por el sector público y la cooperación internacional, busquen cerrar la brecha de conversión. Asimismo, se fortalecerán programas que apoyen la inserción de mujeres en el mercado laboral formal, especialmente en regiones con altos índices de bloqueo por cuidados. La alianza entre empresas, instituciones y gobiernos regionales será clave para transformar la disponibilidad potencial en empleo sostenible.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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