Los hogares peruanos reconfiguraron su gasto en los últimos nueve años, priorizando necesidades básicas y reduciendo consumptiones no esenciales; en 2026, la presión por inflación y riesgos climáticos mantiene esta tendencia.
Según el Observatorio Comercial 2027 del PAD-Escuela de Dirección de la Universidad de Piura, entre 2016 y 2025, el gasto en vivienda, agua, luz y gas creció 2.3 puntos porcentuales hasta alcanzar el 21.1% del presupuesto familiar, mientras que alimentación fuera del hogar retrocedió 1.8 puntos porcentuales (de 14.5% a 12.7%). En lo corrido de 2026, los precios de alojamiento y servicios básicos subieron 3.89% en Lima Metropolitana (enero–agosto), y los de salud, 0.91%; mientras tanto, el transporte acumuló un alza del 12.59% en el mismo periodo.
Dato clave: Entre enero y septiembre de 2026, la inflación nacional fue de 4.02% (INEI), lo que reduce la capacidad de compra de las familias si sus ingresos no se ajustan al alza.
Willard Manrique, especialista del PAD, señaló que los hogares tienen poca flexibilidad para postergar gastos esenciales, lo que obliga a reevaluar compras no urgentes: “Cuando absorben más recursos y los ingresos no acompañan, las decisiones sobre otras compras se vuelven más exigentes”. Eduardo Jiménez, de Macroconsult, agregó que, pese al crecimiento sólido de los sectores no primarios (hasta 5% mensual en algunos meses), el riesgo del fenómeno del Niño está frenando el dinamismo del consumo, especialmente en rubros como recreación, cultura e indumentaria.
Contexto
La recomposición del gasto refleja una mayor prudencia financiera ante la volatilidad económica y climática. La inflación persistente y los aumentos en servicios básicos y transporte están erosionando el poder adquisitivo, especialmente para familias con ingresos estancados. Esto ha llevado a una reducción sostenida en categorías no esenciales, lo que afecta a sectores como restaurantes, entretenimiento y vestuario, cuyas ventas dependen de la confianza del consumidor.
¿Qué sigue?
Para finales de 2026, se espera que el gasto se mantenga contenida, con especial atención al impacto del fenómeno del Niño en el primer trimestre de 2027. Las empresas deberán adaptar sus estrategias comerciales hacia necesidades básicas y opciones de mayor valor percibido, mientras los hogares seguirán ajustando sus presupuestos con mayor rigidez.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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