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Crecimiento regional 2027 (%)OCEANO PACÍFICOTUMBESPIURALAMBAYEQUECAJAMARCAAMAZONASLORETOSAN MARTÍNLA LIBERTADÁNCASHHUÁNUCOPASCOJUNÍNUCAYALILIMAHUANCAVELICAAYACUCHOAPURÍMACICAAREQUIPACUSCOPUNOMOQUEGUATACNAMADRE DEDIOSECUADORCOLOMBIABRASILBOLIVIACHILENCapitalCap. dept.Lima (4.2%): 4.2Norte (1.3%): 1.3Sur (2.9%): 2.9Proyección IPE tras El Niño

El Perú registraría un crecimiento promedio de 3.2% en 2027 tras el impacto del Fenómeno El Niño, pero con fuertes disparidades regionales y tres riesgos clave que podrían afectar la recuperación.

Según Iván Portocarrero, socio de Apoyo Consultoría, la economía nacional desaceleraría al 1.5% en el primer semestre de 2027, para luego rebasar un 4.7% en el segundo semestre. Lima lideraría el crecimiento con 4.2%, impulsada por infraestructura, vivienda y comercio; mientras que el norte alcanzaría apenas 1.3% y el sur 2.9%, favorecido por la inversión minera. El impulso dependerá del gasto público en reconstrucción, la entrega de bonos focalizados y la velocidad de recuperación de sectores como agro y pesca.

Dato clave: El norte tendría una recuperación tardía en pesca y agro (hasta el cuarto trimestre), mientras que el turismo interno enfrentaría mayores dificultades para reactivarse.

La recuperación post-El Niño no será homogénea debido a factores geográficos y estructurales. El norte, con menor presencia de proyectos privados y mayor dependencia de la autoconstrucción, sufrirá una desaceleración más prolongada, mientras que el sur se beneficia de la minería y no registra impactos por lluvias, sino por sequías en la alta montaña. En Lima, el clima cálido afectaría inicialmente el comercio minorista, pero la ciudad mantendría un dinamismo superior gracias a su base productiva diversificada. Además, los estratos socioeconómicos D y E —que representan la mitad de la población— vivirían una recesión más profunda y prolongada, con caída directa en sus ingresos.

Contexto

El análisis del IPE y Apoyo Consultoría destaca que los efectos sociales del fenómeno climático se amplifican según la vulnerabilidad regional. La falta de reservorios en Cusco, Puno y Apurímac agrava la sequía, mientras que en el norte los daños en logística y transporte tardarán meses en recuperarse. Las proyecciones también revelan diferencias en el comportamiento de los hogares: los estratos A, B y C experimentarían una desaceleración temporal, pero los más vulnerables enfrentarán una contracción sostenida. Esto subraya la necesidad de políticas públicas diferenciadas y focalizadas para evitar una recuperación desigual.

¿Qué sigue?

El rebote de la segunda mitad de 2027 dependerá de tres factores críticos: la duración del calor extremo (más allá de abril), la posible llegada de La Niña —que afectaría al agro y al consumo—, y los conflictos sociales por el agua en el sur, especialmente vinculados a la minería. Si estos riesgos se materializan, el impulso esperado podría verse debilitado, retrasando la recuperación integral del país.


📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.