La Municipalidad Metropolitana de Lima heredará una deuda superior a los S/ 5,400 millones, casi cuatro veces mayor que en 2022, con un servicio anual que superará los S/ 500 millones para 2028–2035.
Tras el empate técnico en las elecciones entre Renovación Popular (27.6%) y Avanza País (26.7%), la próxima administración enfrentará un escenario fiscal delicado: la deuda pública del municipio se disparó de S/ 1,400 millones en 2022 a más de S/ 5,400 millones en el segundo trimestre de 2024, según datos del Consejo Fiscal y el Instituto Peruano de Economía (IPE). Con ingresos corrientes promedio de apenas S/ 1,500 millones anuales, la proporción deuda/ingresos supera el 350%, lo que limita severamente el espacio fiscal para inversiones y servicios públicos.
Dato clave: Entre 2028 y 2035, el servicio de la deuda (intereses y amortización) superará los S/ 500 millones anuales, cifra mayor al promedio anual de inversión municipal entre 2003 y 2025 (S/ 495 millones).
El endeudamiento se originó principalmente en emisiones de bonos de largo plazo (aproximadamente 20 años), destinados a financiar proyectos de infraestructura y seguridad. Sin embargo, la gestión ha mostrado deficiencias estructurales: de los 435 proyectos programados entre 2012 y 2025, 274 (63%) están paralizados o abandonados, mientras que en la cartera financiada con bonos —58 proyectos— más de la mitad (57%) no registran avance físico a pesar de ya generar costos financieros.
Contexto
El Consejo Fiscal advirtió en julio que este nivel de endeudamiento compromete los recursos de futuras gestiones y reduce el margen para proveer servicios esenciales como movilidad, infraestructura vial y seguridad ciudadana. Además, la MML opera bajo una excepción legal desde 2016 que la exime de cumplir con las reglas fiscales generales, lo que ha permitido acumular pasivos sin mecanismos de corrección oportuna. Para Victor Fuentes, economista del IPE, el problema no es el acceso al financiamiento, sino una mala planificación, deficiente articulación de proyectos y gestión ineficiente.
¿Qué sigue?
La transición municipal se realizará bajo fuerte presión fiscal, con un calendario de pagos de deuda imminente y una cartera de obras estancada. La próxima administración, cuyo titular se conocerá el 1 de enero, deberá priorizar la reactivación de proyectos viables, reestructuración de obligaciones y mejora en la gobernanza para evitar una escalada adicional del pasivo.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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