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Recuperación tras el sismo100 días de recuperación en Venezuela

A cien días del sismo doble del 24 de junio en Venezuela, la emergencia ha evolucionado hacia una crisis psicosocial prolongada, con miles de afectados en desplazamiento, estrés postraumático y necesidades médicas crónicas.

Tras el doble terremoto que afectó a La Guaira y Caracas el 24 de junio, Médicos Sin Fronteras (MSF) ha registrado más de 7.000 consultas médicas en los últimos tres meses, mientras cientos de personas siguen viviendo en campamentos provisionales, sin acceso a viviendas seguras ni estabilidad emocional. Entre los casos más graves destacan Elvira, de 76 años, rescatada de escombros; Ashley Mayora, de 43, que sufrió un preinfarto tras separarse de su hija y nieto; e Israel Lanza, rescatista que presenció escenas traumáticas durante 15 días seguidos sin descanso.

Dato clave: El 21,7 % de las consultas médicas atendidas por MSF corresponden a dolores musculares y óseos, seguidos por infecciones respiratorias (21,4 %) y afecciones cutáneas (12,4 %).

La respuesta inicial centrada en salvar vidas y estabilizar lesiones físicas ha dado paso a una fase de recuperación prolongada, marcada por la incertidumbre habitacional, el miedo constante a nuevas réplicas y el agotamiento emocional colectivo. En zonas como Mare Abajo, familias enteras conviven en espacios reducidos tras el colapso parcial de sus viviendas, mientras los síntomas físicos derivados del estrés se vuelven tan comunes como las lesiones directas del sismo.

Contexto

Análisis: La persistencia del sufrimiento psicológico revela una brecha crítica en la respuesta humanitaria, donde la atención mental aún no se ha integrado plenamente a los programas oficiales. Aunque MSF ha brindado apoyo psicológico a decenas de miles, las autoridades venezolanas enfrentan limitaciones estructurales para escalar intervenciones sostenibles. Expertos advierten que sin una respuesta coordinada a largo plazo, las consecuencias del desastre podrían profundizar la vulnerabilidad social en sectores ya afectados por la crisis económica.

¿Qué sigue?

Las organizaciones internacionales exigen una transición urgente de la respuesta de emergencia hacia programas de reconstrucción psicosocial y habitacional sostenible. Se prevé que los equipos de MSF prolonguen su apoyo hasta finales de año, mientras se fortalecen alianzas con instituciones locales para capacitar a trabajadores comunitarios en salud mental. La recuperación no será posible sin reconocer que, más allá de los escombros, se requiere sanar las heridas invisibles.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.