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Cierre de la bodega estatal61 años de historia en transición

Cuba avanza en la desmantelación gradual de su sistema de libreta de abastecimiento, vigente desde 1963, tras décadas de crisis económica y presión por reformas económicas.

El gobierno cubano está reemplazando progresivamente las bodegas estatales con mercados de barrio, como parte de una reforma económica que busca transitar de subsidios a productos hacia ayudas directas a personas vulnerables. Según reportes de la AFP, en junio el primer ministro Manuel Marrero confirmó la intención de modernizar la libreta, y en los últimos días varios establecimientos de La Habana han dejado de operar, sin que el Estado reconozca formalmente su cierre definitivo.

Dato clave: La libreta fue creada en 1963 por Fidel Castro ante la escasez alimentaria derivada del embargo estadounidense y beneficiaba a los 9,4 millones de habitantes del país con precios subsidiados.

Este sistema, símbolo del modelo socialista cubano, ha permitido históricamente el acceso a alimentos básicos a pesar de la prolongada crisis económica. Sin embargo, el reforzamiento del embargo por parte de EE.UU., especialmente el embargo petrolero de facto impuesto en enero por la administración de Donald Trump, ha agravado la situación, obligando al gobierno a buscar alternativas. Muchos ciudadanos, como Paula Sonia Santiago, de 64 años, y América Guillén, de 82, reconocen incertidumbre y malestar ante la pérdida de este mecanismo de seguridad alimentaria.

Contexto

La iniciativa forma parte de una serie de medidas anunciadas a mediados de junio para privatizar sectores clave de la economía, en un esfuerzo por revitalizar un modelo estatista agotado. La transición implica un giro ideológico significativo: dejar de subvencionar productos genéricos para enfocar los recursos en apoyo selectivo a grupos en situación de vulnerabilidad. Aunque el gobierno no ha emitido una declaración oficial sobre la desaparición de la libreta, los cambios en la red de distribución son evidentes y han generado preocupación entre la población, acostumbrada durante más de 60 años a depender de este sistema.

¿Qué sigue?

Se espera que el gobierno defina un cronograma claro para la desactivación definitiva de la libreta y la implementación de nuevos mecanismos de subsidio focalizado. La transición será crítica, pues coincide con una crisis energética y de escasez de insumos básicos. La capacidad del Estado para mantener la estabilidad social durante este proceso determinará el éxito de las reformas y la percepción ciudadana hacia el modelo económico emergente.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.