El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, estableció el 31 de diciembre como plazo final para implementar medidas que eviten un apagón por el impacto del El Niño, que se extenderá hasta mediados de 2027.
Tras confirmar la llegada oficial del fenómeno el 8 de octubre, el mandatario anunció la creación de un equipo especial con tareas concretas y plazos definidos, cuyo objetivo es reforzar la generación térmica, gestionar los embalses y proteger el suministro en zonas vulnerables antes de fin de año.
Dato clave: Según el organismo ambiental Herkrath, hay un 83 % de probabilidad de que El Niño persista al menos hasta marzo de 2027, con déficit pluviométrico creciente, especialmente en diciembre.
El gobierno atribuye la actual vulnerabilidad a una falta de previsión histórica, señalando que las bajas niveles de agua en los embalses y el mayor uso de termoeléctricas no responden a la casualidad, sino a la ausencia de una estrategia anticipada. De la Espriella criticó directamente las gestiones anteriores, en particular la del expresidente Gustavo Petro (2022-2026), por no haber tomado medidas preventivas a pesar de las advertencias científicas. El Niño, ya oficialmente activo, afectará principalmente a las regiones Andina, Pacífica y Caribe, con menor intensidad de lluvias entre octubre y noviembre y un agravamiento esperado para finales de año.
Contexto
El sector energético colombiano, altamente dependiente del agua para su generación hidroeléctrica (que supone cerca del 70 % de la capacidad instalada), se encuentra bajo presión extrema. La escasez hídrica ya ha reducido los niveles de los embalses a cifras críticas, lo que obliga a recurrir a centrales térmicas más costosas y contaminantes. Expertos advierten que, sin una gestión proactiva, el país podría enfrentar racionamientos eléctricos como los vividos en 2010 y 2015. La sociedad civil y los gobiernos regionales han exigido transparencia en la información y participación en la toma de decisiones, mientras los operadores del sistema reforzan monitoreos en tiempo real.
¿Qué sigue?
El equipo especial deberá entregar un plan detallado con cronograma y responsables antes del 31 de diciembre. Durante noviembre y diciembre se intensificarán los trabajos de mantenimiento en infraestructura crítica y se evaluarán medidas de ahorro energético voluntario. Si las precipitaciones no se materializan como se prevé, el riesgo de cortes programados se incrementará, especialmente en zonas rurales y periféricas de grandes centros urbanos. La capacidad del gobierno para cumplir con su propio plazo será clave para evitar una crisis que afecte no solo a hogares, sino también a industrias y servicios esenciales.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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