El Vaticano confirma la responsabilidad moral del sacerdote argentino Carlos Miguel Buela por abusos sexuales y violencia, tres años después de su fallecimiento y tras las intervenciones eclesiásticas a las órdenes que fundó.
La Santa Sede ha ratificado que Buela, fallecido en Génova el 23 de enero de 2023 a los 81 años, fue culpable de delitos contra el sexto mandamiento, cometidos con violencia contra varias personas. Esta decisión, comunicada el 14 de septiembre en una reunión en Roma a los superiores de las dos órdenes por él fundadas —el Instituto del Verbo Encarnado y las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará—— fue confirmada tanto por el Tribunal Penal Especial como por el de Apelación de la Iglesia. La prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, Simona Brambilla, presidió el encuentro, al que asistieron los delegados papales Clara Echarte Oñate y José Antonio Satué Huerto.
Dato clave: El Vaticano alcanzó la “certeza moral” sobre la responsabilidad de Buela tras investigar al menos 20 denuncias presentadas por seminaristas.
Carlos Miguel Buela, nacido en Buenos Aires en 1941, fue ordenado sacerdote en 1967 y fundó el Instituto del Verbo Encarnado en 1984, seguido por su rama femenina en 1992. En 2018, la Santa Sede intervino ambas instituciones tras las primeras acusaciones de abusos sexuales y maltrato psicológico. Su proceso canónico se archivó tras su muerte, pero el Vaticano retomó el caso para emitir una decisión definitiva sobre su conducta. La confirmación busca restablecer la verdad y brindar apoyo a las víctimas, además de guiar a los miembros de las órdenes en un proceso de “relectura del carisma” y “purificación espiritual”.
Contexto
Este caso se inscribe en el marco de la lucha de la Iglesia Católica contra la impunidad en casos de abusos clericales, especialmente tras la publicación del informe Viganò y los memorandos de Francisco sobre la protección de menores. La intervención de las órdenes fundadas por Buela refleja la creciente voluntad del Vaticano de separar el carisma institucional de las faltas personales de sus fundadores. La confirmación pública busca también prevenir futuras contaminaciones doctrinales y reforzar los mecanismos de transparencia, en línea con la reforma del derecho canónico impulsada por Francisco desde 2019.
¿Qué sigue?
Las dos órdenes continuarán su proceso de renovación bajo la supervisión directa del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada, con énfasis en la formación ética y la prevención de abusos. Se prevé que se publiquen nuevas directrices internas para garantizar la protección de menores y adultos vulnerables, y se reforzará el acompañamiento psicológico a las víctimas identificadas. La Santa Sede mantendrá el control temporal de las instituciones hasta completar la purificación de sus estructuras.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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