El huracán Isaías, de categoría 2 al llegar a Florida, dejó más de 512.000 clientes sin energía y generó alertas por inundaciones y tornados en el sureste estadounidense.
El ciclón tocó tierra el viernes cerca de Destin, en el noroeste de Florida, con vientos sostenidos de 169 km/h, tras haber alcanzado previamente la categoría 3 en mar. Según fuentes estadounidenses, el desastre provocó apagones en Florida y Alabama, daños estructurales en Pensacola —donde se registraron ráfagas de hasta 164 km/h— y riesgos por marejadas de hasta 2,7 metros y lluvias intensas de hasta 38 cm en zonas localizadas.
Dato clave: Más de 512.000 usuarios perdieron el suministro eléctrico en Florida y Alabama tras el paso del huracán.
Las autoridades declararon estado de emergencia en 27 condados de Florida y desplegaron a aproximadamente 5.000 miembros de la Guardia Nacional para apoyar las labores de respuesta. Evacuaciones obligatorias se ordenaron en zonas costeras vulnerables, mientras se advirtió sobre posibles interrupciones prolongadas del servicio eléctrico y daños en infraestructuras críticas. El Centro Nacional de Huracanes (NHC) enfatizó que, aunque el sistema se debilitaría al avanzar tierra adentro, persistirían amenazas por inundaciones repentinas, lluvias torrenciales y tornados aislados durante todo el fin de semana en Florida, Alabama y Georgia.
Contexto
La temporada huracanera del Atlántico 2020 ha mostrado una actividad intensa, con Isaías siendo el octavo ciclón tropical nombrado del año —una cifra que supera el promedio histórico—. La vulnerabilidad de la costa del Golfo, especialmente tras los efectos acumulados de tormentas previas y el deterioro de redes eléctricas antiguas, amplifica el impacto de estos fenómenos. Las autoridades locales han reforzado los protocolos de alerta temprana y coordinación interinstitucional, aunque persisten críticas sobre la preparación infraestructural a largo plazo frente al cambio climático.
¿Qué sigue?
Se espera que Isaías se transforme en tormenta tropical en las próximas horas mientras avanza por el sureste de EE.UU., pero las precipitaciones y el riesgo de tornados continuarán hasta el lunes. Las agencias de emergencia mantienen el monitoreo constante y piden a los habitantes no bajar la guardia, especialmente en zonas con historial de inundaciones. Las evaluaciones de daños y las operaciones de restablecimiento del servicio eléctrico podrían extenderse varios días.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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