Costa Rica inauguró su nueva megacárcel de máxima seguridad, el Cacco, con capacidad para 5.100 presos y un costo de 35 millones de dólares, como respuesta al creciente crimen organizado y narcotráfico que ha elevado los índices de homicidios a niveles históricos.
La presidenta Laura Chinchilla Fernández inauguró el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco) este miércoles en San Rafael, Alajuela, a 25 kilómetros de San José. La obra, ubicada junto a la cárcel La Reforma, fue iniciada en enero de 2025 por el entonces presidente Rodrigo Chaves y el mandatario salvadoreño Nayib Bukele. El establecimiento albergará a los delincuentes más peligrosos, con medidas de seguridad reforzadas y uniformes naranjas, enmarcado en una estrategia de “mano dura” contra redes vinculadas a carteles mexicanos y colombianos.
Dato clave: En 2025, Costa Rica decomisó 46,5 toneladas de cocaína, la segunda mayor cifra histórica tras las 47,1 toneladas registradas en 2020.
El Cacco es parte de una estrategia integral impulsada por el gobierno de Fernández y su mentor, el ministro de la Presidencia Rodrigo Chaves, que incluye también reformas legales como la aprobación en mayo de 2025 de una modificación constitucional para permitir la extradición de ciudadanos costarricenses. Desde entonces, ya se han entregado a Estados Unidos figuras destacadas del narcotráfico, entre ellos Gilbert Bell Fernández (“Macho Coca”), Celso Gamboa, Edwin López (“Pecho de Rata”) y Gabriel Lozano Bonilla (“Compadre”). Las autoridades judiciales señalan que la posición geográfica del país lo ha convertido en un corredor clave para el tránsito, almacenaje y reexportación de cocaína procedente de Sudamérica.
Contexto
Análisis: La inseguridad ha escalado en los últimos años, con cerca de 900 homicidios anuales, el 70 % atribuidos al crimen organizado y el narcotráfico. Este panorama llevó a Estados Unidos a incluir a Costa Rica en su lista de 23 países centrales en tránsito de drogas ilícitas para el año fiscal 2027. Paralelamente, el gobierno ha implementado medidas de racionalización carcelaria: reducción de visitas conyugales, limitación de bienes permitidos en celdas, y eliminación de instalaciones eléctricas, además de programas de reinserción como trabajos en mantenimiento vial.
¿Qué sigue?
El Cacco entrará en operación progresiva en los próximos meses, con prioridad en la recepción de líderes de redes criminales y sicarios. El éxito del proyecto dependerá no solo de su capacidad disuasiva y logística, sino también de la eficacia de las investigaciones judiciales y la cooperación internacional. Si bien el modelo salvadoreño ha reducido la violencia en El Salvador, expertos advierten que sin abordar las causas estructurales —como la corrupción y la pobreza—, las soluciones represivas podrían tener un impacto limitado a largo plazo.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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