Select your language

Líder y equipo médicoSalud estratégica en Corea del Norte

Corea del Sur alerta sobre obesidad mórbida de Kim Jong-un, con un peso estimado de 140 kg, lo que reaviva preocupaciones sobre su salud y la estabilidad del régimen norcoreano.

El Servicio Nacional de Inteligencia (SNI) de Corea del Sur informó que el líder norcoreano presenta obesidad mórbida, con un peso cercano a los 140 kilogramos, según datos compartidos por los diputados Youn Kun-young y Yoo Yeong-ha, integrantes del Comité de Inteligencia Nacional surcoreano. A pesar de su condición, no se han registrado signos claros de deterioro físico reciente: en fechas recientes realizó actividades exigentes, como subir escaleras y desplazarse corriendo durante una inspección militar. Un equipo médico especializado lo supervisa de forma continua y no se han identificado anomalías clínicas graves.

Dato clave: Kim Jong-un ha mantenido una agenda intensa en 2026, con aproximadamente 120 apariciones públicas, un 30 % más que en igual periodo de 2025.

La salud del gobernante adquiere especial relevancia por su control sobre un arsenal nuclear y el riesgo de una transición de poder inestable. El historial médico de la dinastía Kim es alarmante: su abuelo, Kim Il-sung, falleció en 1994 por un infarto agudo tras padecer obesidad, diabetes, hipertensión y arterioesclerosis; su padre, Kim Jong-il, murió en 2011 también por un infarto, tras sufrir múltiples comorbilidades, incluyendo un ACV en 2008. Aunque Piongyang atribuye los decesos al estrés y la carga laboral, expertos vinculan ambos fallecimientos a complicaciones cardiovasculares crónicas. Recientemente, el chef Paul Smart, quien trabajó con los cocineros personales de Kim en 2019, reveló que su dieta incluía alimentos de lujo como carnes selectas y foie gras, lo que podría contribuir al sobrepeso.

Contexto

La situación médica de Kim Jong-un es un tema de alto interés estratégico para la región y la comunidad internacional. Un colapso súbito podría desencadenar una sucesión problemática, especialmente si no se ha consolidado plenamente un heredero claro. Aunque el régimen ha mantenido una imagen de estabilidad, los antecedentes familiares sugieren una vulnerabilidad real. La intensificación de su actividad pública en los últimos meses podría interpretarse como un esfuerzo por reafirmar su liderazgo, pero también podría reflejar una presión interna por anticipar decisiones clave antes de una posible degradación de su salud.

¿Qué sigue?

Se espera que los servicios de inteligencia continúen monitoreando de cerca sus apariciones públicas y movimientos médicos. La comunidad internacional, especialmente Corea del Sur y Estados Unidos, reforzará sus planes de contingencia ante una eventual transición. Una sucesión ordenada o un deterioro repentino marcarán el rumbo de las políticas nucleares y las tensiones en la península coreana.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.