El Papa León XIV concluyó su histórica visita a Francia, la primera de un pontífice en casi 20 años, con multitudes récord y mensajes centrados en la fe, la reparación por abusos y la integración migratoria.
Entre el 25 y el 28 de mayo, el pontífice recorrió París, Lourdes y Metz, siendo recibido por el presidente Emmanuel Macron. Destacaron su visita a la catedral de Notre Dame restaurada, el encuentro multitudinario en la Plaza de la Concordia y la reunión privada con siete víctimas de abusos sexuales en Lourdes, que duró cerca de dos horas. Según el Instituto Nacional de Estudios Demográficos, más de la mitad de los franceses entre 18 y 49 años no profesa ninguna religión, aunque el catolicismo sigue siendo la confesión más practicada (29 %), seguida del islam (10 %).
Dato clave: Más de 250.000 personas se concentraron en los Campos Elíseos para escuchar al Papa, una convocatoria inusual en un país con fuerte tradición laica.
La doctora Véronique Lecaros, jefa del Departamento Académico de Teología de la PUCP, señaló que la respuesta masiva refleja un “retorno al catolicismo” vinculado a raíces familiares y una “renovación” percibida por la Iglesia francesa. El Papa abordó también temas urgentes: reiteró el compromiso con la prevención de abusos sexuales en la Iglesia y enfatizó la necesidad de acoger a migrantes como parte esencial de la sociedad, al visitar la Casa Bakhita y dirigirse a exiliados de Afganistán y Nigeria.
Contexto
Francia, con una identidad laica consolidada por la Revolución Francesa y la ley de 1905, ha registrado una fuerte secularización en las últimas décadas. No obstante, eventos religiosos de alto simbolismo —como la visita papal— siguen movilizando a amplios sectores. El historiador Juan Fonseca subrayó que esta presencia masiva permite a la Iglesia francesa “reencontrarse y confirmar su relevancia en el ámbito político y social”. Las declaraciones del Papa sobre diversidad cultural y dignidad migratoria fueron vistas como un reforzamiento del papel ético de la institución en debates sociales contemporáneos.
¿Qué sigue?
La Iglesia francesa analizará cómo traducir este impulso mediático en estructuras pastorales sostenibles, especialmente en contextos urbanos marcados por la desafección juvenil. El Papa dejará abierta una agenda regional sobre acogida y reconciliación, con posibles encuentros locales en los próximos meses. Como remarcó Lecaros, “el verdadero desafío no es solo la convocatoria, sino mantener el interés más allá del evento”.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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