Select your language

Lula vs Bolsonaro JrProgresismo socialUltraderechaautoritariaSegunda vuelta: 25 oct

Lula da Silva, líder progresista de 79 años, obtuvo el 44,83 % de los votos en la primera vuelta y enfrentará el 25 de octubre a Flávio Bolsonaro, tras una campaña marcada por su recuperación física y su rechazo a la ultraderecha.

En la primera vuelta celebrada el domingo, el exmandatario brasileño logró 44,83 % de los sufragios, mientras que Flávio Bolsonaro, representante de la extrema derecha y hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo 47,31 %, lo que obliga a una segunda vuelta el próximo 25 de octubre. Si gana, Lula completaría 16 años acumulados en el poder, superando a cualquier otro presidente en la historia reciente del país.

Dato clave: Tras superar un cáncer de piel y seguir un riguroso régimen de ejercicio, Lula asegura estar «físicamente mejor que a los 60 años».

Originario del empobrecido nordeste brasileño, Lula llegó a São Paulo de niño y se formó como tornero antes de convertirse en un referente sindical durante la dictadura militar. Su ascenso desde la pobreza extrema hasta la Presidencia en 2003 desafió la lógica de una de las naciones más desiguales del mundo. Durante su primer mandato, impulsó el programa Bolsa Familia, que ha beneficiado a cerca de 27 millones de personas —una cuarta parte de la población— y ayudó a reducir drásticamente la pobreza extrema. Actualmente, promueve una reforma laboral para limitar la jornada laboral a cinco días semanales y profundizar políticas sociales orientadas a la inclusión y la equidad de género.

Contexto

La campaña se ha centrado en la confrontación ideológica entre su proyecto socialdemócrata y la amenaza percibida de una reedición autoritaria liderada por Flávio Bolsonaro. Aunque la economía muestra señales de estabilidad —con tasas de desempleo bajas e inflación bajo control—, persisten desafíos como el alto endeudamiento familiar y la desaceleración económica. Además, la sombra del escándalo Lava Jato, que lo encarceló en 2018 y aún afecta a su entorno cercano, sigue siendo una variable de riesgo para su legitimidad. Lula ha insistido en que la extrema derecha representa una amenaza democrática real, citando incluso la posibilidad de intentos golpistas, y ha reforzado su discurso con énfasis en derechos humanos, lucha contra el feminicidio y reeducación masculina.

¿Qué sigue?

La segunda vuelta se jugará en un clima de alta tensión, con ambos candidatos buscando ampliar alianzas y movilizar a los votantes indecisos tras una primera vuelta muy ajustada. La participación ciudadana, especialmente entre los jóvenes y sectores populares, será clave para definir si Brasil mantiene su rumbo progresista o regresa a una política marcada por el populismo autoritario.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.