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Ensenada y contexto de seguridad costera Ensenada, BC (2024)Sinaloa (2015)Riesgos para turistas en el Pacífico mexicano

Un tribunal mexicano condenó a tres hombres a 158 años y nueve meses de prisión por el asesinato en 2024 de dos australianos y un estadounidense en Ensenada, Baja California.

El fallo, emitido el viernes por el juez Raúl Hernández, alcanzó a Jesús Gerardo, alias “El Kekas”, Irineo Francisco y Ángel Jesús, todos mexicanos, por el homicidio calificado de Jake y Callum Robinson (30 y 33 años) y Jack Carter Rhoad (30), cuyos cuerpos fueron hallados con disparos en la cabeza en un acantilado de Ensenada. La fiscalía había solicitado 210 años, aunque el límite legal en Baja California es de 60 años por persona.

Dato clave: La sentencia fue dictada tras un juicio celebrado en Ensenada, donde los familiares de las víctimas participaron de forma remota desde Australia y Estados Unidos.

El crimen generó una fuerte conmoción internacional y puso en el foco la seguridad de turistas en zonas costeras del Pacífico mexicano. Según la fiscalía, los victimados fueron atacados mientras dormían en su campamento, tras ser sorprendidos y dejados indefensos. Las pertenencias robadas incluyeron tablas de surf, dispositivos electrónicos y una camioneta Chevrolet Colorado. La reparación civil solicitada superó los 100.000 dólares. Los condenados actuaron con premeditación, alevosía y ventaja, agravantes que justificaron la prolongada pena, aunque legalmente deberán cumplir un máximo de 60 años.

Contexto

Este caso se suma a una serie de ataques contra extranjeros en la costa mexicana: en 2015, otros dos surfistas australianos fueron asesinados y quemados en Sinaloa. Las familias de las víctimas de este caso han destacado la importancia de la justicia para evitar futuras victimizaciones y exigir mayor protección a los turistas. La presencia remota de padres, cónyuges y familiares durante la audiencia final subrayó el impacto emocional y el esfuerzo diplomático y humano detrás del proceso judicial.

¿Qué sigue?

Los condenados podrán apelar la sentencia ante una instancia superior, aunque la magnitud de la pena dificulta su revisión. Los familiares han solicitado la devolución de los bienes recuperados y esperan que el fallo sirva como disuasorio contra delitos similares. Como expresó Martin Robinson, “ningún veredicto devolverá a nuestros hijos, pero este resultado es un paso esencial hacia la justicia”.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.