A un mes de las elecciones legislativas estadounidenses, Trump intensifica su campaña en feudos republicanos para defender su legado y evitar una derrota que lo convertiría en un presidente saliente en minoría.
El presidente Donald Trump ha acelerado su ritmo electoral con múltiples actos en estados clave como Texas, Oklahoma, Alabama, Ohio y Nebraska, buscando movilizar a su base en unas elecciones que ha definido como un referéndum sobre su gestión. Los comicios del 5 de noviembre renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, además de gobernaturas en 36 estados y legislaturas estatales en 46. Actualmente, los republicanos mantienen una mínima mayoría en ambas cámaras: 6 escaños en el Senado y 4 en la Cámara Baja.
Dato clave: La aprobación presidencial de Trump alcanza un promedio nacional de 36 %, con un 60 % de desaprobación, según encuestas recientes.
La baja popularidad del mandatario ha generado tensiones dentro del propio Partido Republicano: numerosos candidatos buscan distanciarse de su figura para no arrastrar su rechazo electoral. En la Cámara de Representantes, los distritos más competitivos —entre 40 y 50 de los 435— se concentran en estados pivote como Texas, California, Nueva York, Pensilvania, Michigan, Florida, Arizona, Nevada, Nueva Jersey, Carolina del Norte, Virginia y Wisconsin. En el Senado, las carreras decisivas se dan en Alaska, Iowa, Maine, Michigan, New Hampshire, Ohio y Texas. Las encuestas nacionales reflejan una ventaja demócrata de entre 7 y 8 puntos, aunque los analistas consideran más viable para los demócratas recuperar la Cámara Baja que el Senado, dada la distribución geográfica de las bancas en disputa.
Contexto
Esta elección intermedia representa una prueba de fuerza clave para Trump antes de su posible reingreso a la Casa Blanca en 2028. Perder el control de alguna de las cámaras no solo debilitaría su capacidad de influir en la agenda legislativa, sino que también limitaría su rol como líder indiscutible del Partido Republicano. Los resultados también tendrán implicaciones para futuras candidaturas presidenciales, especialmente tras las tensiones internas entre partidarios leales a Trump y republicanos moderados. Paralelamente, se celebrarán referéndums estatales sobre temas sensibles como el aborto, el matrimonio igualitario y los derechos civiles, lo que añade una dimensión social y cultural al escrutinio.
¿Qué sigue?
La próxima semana Trump continuará su gira por estados críticos, mientras los comités nacionales de ambos partidos intensifican la inversión en publicidad y operativos de votación anticipada. Los resultados, esperados para la madrugada del 6 de noviembre, definirán no solo el equilibrio de poder en Washington, sino también el horizonte político de Trump y su capacidad para liderar una nueva candidatura presidencial.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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