EE.UU., Dinamarca y Groenlandia firmaron un nuevo pacto de defensa que amplía la presencia militar estadounidense en la isla ártica, tras años de presiones de Trump por su control estratégico.
El martes, en Nueva York, coincidiendo con la Asamblea General de la ONU, el presidente Donald Trump, la primera ministra danesa Mette Frederiksen y el primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen suscribieron un acuerdo que permite a Estados Unidos establecer nuevas zonas de defensa, ampliar instalaciones existentes y moverse con libertad por tierra, mar y aire, además de limitar la presencia militar y ciertas inversiones de actores no pertenecientes a la OTAN.
Dato clave: El pacto se concretó tras años de presiones de Trump, quien en enero de 2025 amenazó con aranceles a Dinamarca y no descartó el uso de fuerza para obtener el control de Groenlandia.
La importancia de Groenlandia radica en su posición geográfica entre Norteamérica y Europa, su acceso creciente al Ártico por el deshielo y su riqueza en minerales críticos —como tierras raras, grafito, niobio, tantalio, cobre, níquel y metales del grupo del platino—, además de posibles reservas de hidrocarburos aún no explotadas comercialmente. Desde 1951, EE.UU. mantiene una presencia militar en la isla bajo el Acuerdo de Defensa de Groenlandia, tras la ocupación durante la Segunda Guerra Mundial. La propuesta de compra de la isla por parte de Trump en 2019 fue rechazada por Copenhague, pero la idea volvió con fuerza a finales de 2024, cuando el entonces presidente electo insistió en que su “propiedad y control” eran necesarios para la seguridad nacional.
Contexto
El acuerdo refuerza la estrategia estadounidense de contención frente a Rusia y China en el Ártico, una región donde la competencia por rutas marítimas, recursos y bases militares se intensifica. Dinamarca, como soberana de Groenlandia, y el gobierno autónomo de la isla coincidieron en calificar el pacto como beneficioso para la seguridad colectiva de la OTAN y la región. La primera ministra danesa destacó que el acuerdo evita la proximidad de adversarios, mientras que Nielsen subrayó la responsabilidad compartida. No obstante, analistas advierten que el lenguaje estratégico de EE.UU. —y las declaraciones previas de Trump— alimentan especulaciones sobre posibles movimientos más allá de lo militar, lo que mantiene la atención internacional sobre la isla.
¿Qué sigue?
Se prevé que las fuerzas estadounidenses inicien de inmediato la expansión de su infraestructura en Groenlandia, con foco en bases clave como Thule. El pacto entrará en vigencia tras los trámites constitucionales en cada país, y su duración y revisión periódica podrían consolidar una alianza a largo plazo. Mientras tanto, la comunidad internacional observará si este acuerdo marca un nuevo estándar de influencia estadounidense en territorios soberanos no anexados.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
Español
English (United Kingdom)