El exceso de horas laborales en el Perú —un 29,3% más que la media de la OCDE— ha normalizado el agotamiento como señal de compromiso, cuando en realidad incrementa el riesgo de *burnout*, con graves consecuencias para la salud y la productividad.
Según datos de la OCDE actualizados a 2025, los trabajadores peruanos cumplen en promedio 29,3% más horas anuales que sus pares en los países miembros de la organización. Esta sobrecarga, lejos de traducirse en mayor eficiencia, contribuye al agotamiento crónico conocido como *burnout*, un fenómeno psicológico derivado del estrés laboral no gestionado. A pesar de su prevalencia, muchas organizaciones aún lo perciben como una etapa inevitable del trabajo exigente, en lugar de un indicador de fallas en los modelos de gestión.
Dato clave: En el Perú, el exceso horario anual alcanza un 29,3% por encima del promedio de la OCDE, según datos de 2025.
Desde la psicología organizacional, el *burnout* se genera cuando las exigencias del puesto superan tanto las capacidades individuales como el apoyo institucional disponible. Durante años, el esfuerzo excesivo fue valorado como prueba de lealtad y dedicación, lo que ha generado entornos laborales insostenibles. Este enfoque no solo afecta la salud mental y física de los trabajadores, sino que también debilita la cohesión de los equipos y reduce la capacidad de las empresas para adaptarse a cambios complejos.
Contexto
En el escenario peruano, la cultura laboral aún prioriza la presencia física y la disponibilidad constante sobre los resultados medibles y el equilibrio entre vida profesional y personal. Empresas de distintos sectores han comenzado a experimentar altas tasas de rotación y bajas en la motivación, síntomas claros de desgaste sistémico. Expertos en recursos humanos advierten que sin una reingeniería de los modelos de gestión —centrada en la sostenibilidad humana—, las organizaciones corren el riesgo de perder talento clave y comprometer su rendimiento a largo plazo.
¿Qué sigue?
La transición hacia modelos más saludables exige la adopción de políticas activas: horarios flexibles, modalidades híbridas y programas de apoyo psicológico continuo. El verdadero avance organizacional no se mide por la cantidad de horas trabajadas, sino por la capacidad de generar valor sin sacrificar el bienestar de las personas. Revisar el concepto mismo del éxito laboral es, hoy, una necesidad estratégica.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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