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Orientación espacial del tiempo en lenguas Aimará: pasado al frenteInglés/Español: pasado atrásPerspectivas culturales del tiempo

Estudios lingüísticos y cognitivos revelan cómo el idioma moldea nuestra percepción del tiempo, el espacio y la memoria, como demuestran casos como el aimará, donde el pasado se sitúa por delante y el futuro detrás.

Investigaciones de especialistas como Rafael Núñez, Eve Sweetser y Daniel Everett evidencian que lenguas como el aimará, el pirahã o el húngaro organizan la experiencia humana de maneras distintas: en el aimará, *nayra* (frente/ocaso) designa el pasado, mientras *qhipa* (espalda) alude al futuro, y los gestos reflejan esta orientación espacial; en cambio, el inglés y el húngaro enfatizan la forma del movimiento, mientras el español y el francés priorizan la dirección o el destino.

Dato clave: En el aimará tradicional, los hablantes señalan hacia adelante al referirse al pasado y hacia atrás al hablar del futuro, demostrando una organización conceptual espacial del tiempo distinta a la occidental.

La relación entre lenguaje y pensamiento no implica determinismo, pero sí moldea hábitos cognitivos: el español obliga a clasificar sustantivos por género, mientras el húngaro no distingue géneros gramaticales; la psicóloga Qi Wang observó que estadounidenses recuerdan eventos personales con más detalle emocional, en contraste con chinos que priorizan contextos colectivos. Estas diferencias no son incompatibles, sino distintas maneras de organizar la misma realidad, influenciadas por la estructura lingüística y la cultura.

Contexto

Análisis: la lingüística cognitiva ha demostrado que las categorías perceptivas —como tiempo, espacio y causalidad— varían según la lengua materna, afectando lo que notamos, recordamos o valoramos. Esta diversidad no solo enriquece la comprensión humana, sino que cuestiona supuestos universales sobre la mente. La crítica a posturas fuertes del determinismo lingüístico no invalida la influencia sutil pero significativa del idioma en la construcción de la experiencia.

¿Qué sigue?

La preservación de lenguas indígenas y minoritarias se vuelve crucial no solo por su valor cultural, sino por la diversidad cognitiva que representan. Investigaciones futuras podrían explorar cómo el bilingüismo o el aprendizaje de nuevas lenguas reconfiguran patrones mentales establecidos, ofreciendo vías para una educación más inclusiva y una comprensión más rica del ser humano.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.