Flavio Bolsonaro obtuvo más votos que Lula en la primera vuelta brasileña, alzándose como favorito para la segunda. Su posible victoria marcaría un giro político y el declive definitivo del lulismo tras años de crisis institucional.
En las elecciones del 2 de junio de 2024, Flavio Bolsonaro superó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta, con un resultado que sorprendió a analistas y augura una posible victoria en la segunda vuelta. Si Lula pierde, como proyectan las encuestas, su partido —el Partido de los Trabajadores (PT)— enfrentaría una profunda reconfiguración interna, ya que carece de una figura alternativa con su misma proyección nacional.
Dato clave: Lula fue condenado y encarcelado por el caso Lava Jato, aunque fue liberado en 2019 por un tecnicismo jurídico sin que su condena fuera anulada sobre el fondo.
El rechazo a Lula y al lulismo se ha intensificado por la percepción de corrupción sistémica vinculada a su gestión. El escándalo del “mensalão” de 2005, la operación Lava Jato —que reveló una red de sobornos a gran escala— y la destitución de Dilma Rousseff en 2016, quien gobernó como sucesora designada, son hitos que erosionaron la credibilidad del PT. Además, el uso de poderes excepcionales por parte del ministro Alexandre de Moraes, incluyendo cierres de plataformas digitales, embargos y prisión preventiva sin sentencia firme, ha sido asociado por amplios sectores con la politización del Poder Judicial bajo el actual gobierno.
Contexto
Análisis: La derrota de figuras como Dilma Rousseff en las últimas elecciones refuerza la idea de que el PT ya no puede sostenerse sin Lula. Su ausencia en el escenario electoral —por restricciones legales derivadas de sus condenas— ha dejado un vacío que nadie ha logrado llenar. La sociedad brasileña, cansada de estancamiento económico y percepción de impunidad, parece inclinarse hacia alternativas que prometan renovación institucional y recuperación de garantías democráticas. La polarización sigue siendo alta, pero la narrativa de “fin del lulismo” gana terreno entre analistas y ciudadanos.
¿Qué sigue?
La segunda vuelta del 30 de junio de 2024 será decisiva: una victoria de Bolsonaro no solo cambiaría el rumbo de Brasil, sino que reconfiguraría el mapa político latinoamericano. Se esperan reformas en la justicia, mayor apertura a mercados y una reevaluación de alianzas regionales. Más allá de los resultados, el país enfrenta el desafío de reconstruir la confianza en sus instituciones tras una década marcada por la confrontación y la crisis de legitimidad.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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