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Crecimiento urbano sin servicios Sin agua potableCon infraestructura135.000 edificaciones (2017-2024)

El déficit habitacional en el Perú —cerca de 1,9 millones de viviendas— exige ir más allá de la construcción: se requiere planificación urbana anticipada y fortalecimiento del financiamiento inclusivo.

Según un estudio de GRADE citado en el foro organizado por El Comercio, entre 2017 y 2024 se registraron 135.000 nuevas edificaciones en ocho ciudades peruanas, y el 68% de ellas surgieron fuera de zonas con acceso a red de agua potable. Este patrón reactivo, donde se ocupa el suelo antes de proveer servicios, retrasa hasta 12 años la conexión de infraestructura básica y multiplica por tres los costos cuando se implementa tras la ocupación.

Dato clave: El 68% de las 135.000 nuevas construcciones entre 2017 y 2024 apareció en zonas sin infraestructura de agua.

La discusión gira en torno a dos frentes críticos: el acceso al financiamiento y la preparación del territorio. En el primer caso, se propone que el Estado asuma un rol de garantizador parcial de créditos hipotecarios, especialmente para perfiles no tradicionales, y se sugiere ampliar los canales mediante cajas municipales o entidades como cooperativas, inspirándose en el modelo colombiano que involucra al Fondo Nacional del Ahorro. En el segundo, se insiste en que el suelo urbano no basta con estar dentro del límite urbano: requiere agua, saneamiento, accesos y normativa clara para que la vivienda sea viable, asequible y sostenible.

Contexto

Análisis: La producción formal de vivienda en el Perú ronda las 50.000 unidades anuales, muy por debajo del déficit acumulado. Sin embargo, incluso si se incrementara la construcción, muchos proyectos se estancan por la falta de servicios básicos o por la imposibilidad de financiamiento para sectores informales o independientes. El enfoque actual —priorizar la vivienda antes que la ciudad— genera costos sociales y económicos elevados, al tiempo que perpetúa la exclusión urbana en zonas periféricas.

¿Qué sigue?

El Estado debe anticipar el crecimiento urbano mediante planificación estratégica, inversión preventiva en infraestructura y marcos regulatorios claros, sin necesidad de asumir directamente la construcción. Junto con el sector privado —que debe liderar el desarrollo y asumir riesgos—, se abre la oportunidad de reordenar la prioridad: construir primero la ciudad, luego la vivienda. Solo así será posible cerrar la brecha habitacional de forma sostenible y equitativa.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.