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Ladridos políticos vs Diálogo institucionalCríticasGobiernoTensión en Comisión de Constitución

La presidenta Dina Boluarte comparó las críticas políticas con los ladridos de los perros, interpretándolos como señal de avance. La metáfora, atribuida erróneamente a Cervantes, generó críticas por su imprecisión y por evidenciar una reacción defensiva ante tensiones en el Congreso.

Este jueves, tras un tenso episodio en la Comisión de Constitución del Senado, donde el ministro del Interior, César Astudillo, fue cuestionado por el parlamentario Iber Maraví, la jefa del Estado usó la frase: “los perros ladran, esa es una señal de que estamos avanzando”. La expresión, inspirada en una versión falsificada de la célebre sentencia quijotesca, fue reforzada por la senadora Martha Moyano, quien afirmó que “ser autoritario no es tan malo”.

Dato clave: La presidente no citó a Cervantes directamente, pero su paráfrasis se basó en una frase falsamente atribuida a *Don Quijote*, lo que generó críticas por inexactitud histórica.

La intervención se enmarca en una escalada de tensiones entre el Ejecutivo y sectores opositores desde que Boluarte asumió el poder. La oposición ha construido una narrativa que la retrata como heredera del autoritarismo fujimorista, buscando provocar reacciones que validen esa visión. Ante demoras legislativas, como la no respuesta oportuna a su solicitud de facultades legislativas, y ataques directos a su gabinete, la presidenta ha optado por respuestas metafóricas que, lejos de desactivar el conflicto, lo alimentan. El ambiente se ha tornado más hostil, con declaraciones que refuerzan la percepción de intolerancia y rigidez institucional.

Contexto

Análisis: La metáfora del “perro que ladra” refleja una tendencia creciente en el discurso oficial de externalizar la responsabilidad de la crisis política, atribuyendo la oposición a fuerzas externas que buscan desestabilizar. Esta lógica, combinada con comentarios como el de Moyano, profundiza la grieta y socava el clima de diálogo necesario para superar los bloqueos legislativos. Expertos en comunicación política advierten que este tipo de lenguaje reduce la complejidad de los conflictos institucionales a una narrativa binaria de “nosotros contra ellos”, dificultando la búsqueda de soluciones consensuadas.

¿Qué sigue?

La oposición ha anunciado que llevará la discusión sobre las facultades legislativas al pleno del Senado, lo que podría derivar en una votación clave en las próximas semanas. Mientras tanto, el Ejecutivo enfrenta presión interna para moderar su retórica, especialmente tras las críticas de organismos internacionales sobre el deterioro del clima de derechos. La presidenta deberá decidir si persiste en la vía de la confrontación simbólica o busca canales de diálogo para contener la espiral de desconfianza.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.