El autor critica la narrativa del Lugar de la Memoria (LUM) por omitir el fundamento ideológico de Sendero Luminoso y equiparar moralmente a terroristas y Estado, lo que distorsiona la comprensión histórica de la violencia en el Perú.
La exposición del LUM, inaugurada en 2021 tras una gestión estatal prolongada, es cuestionada por su guion museográfico, que no aborda adecuadamente la ideología senderista ni su estrategia maoísta. Aunque menciona que el grupo fue responsable de más de la mitad de los 69 mil 156 muertos y desaparecidos según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2003), no explica cómo su doctrina —inspirada en el “pensamiento Gonzalo”, con raíces en Marx, Lenin y Mao— justificó la violencia extrema como medio revolucionario.
Dato clave: El LUM no incluye términos como “marxismo”, “lucha de clases” ni “dictadura del proletariado” en su exposición sobre Sendero Luminoso, a pesar de ser pilares de su ideología.
El análisis destaca que la muestra evita profundizar en aspectos esenciales: no define el “pensamiento Gonzalo” como sistema de ideas, no explica la estrategia maoísta de guerra popular prolongada ni su enfoque en la sierra como base revolucionaria, y omite que la violencia se concentró allí por diseño ideológico, no por abandono estatal. Tampoco se menciona el nombre completo de la organización: “Partido Comunista del Perú – Por el Sendero Luminoso de José Carlos Mariátegui”, ni se incluye a Mariátegui como referente ideológico, pese a su uso simbólico por parte del grupo. Esta omisión busca desvincular la violencia de sus raíces doctrinales, insinuando que el terrorismo fue un desvío, no una consecuencia lógica de sus principios.
Contexto
Análisis: La polémica refleja una tensión persistente en la construcción de la memoria histórica. Mientras sectores de la izquierda acusan al autor de tergiversación, otros expertos y víctimas exigen que el LUM cumpla su misión educativa sin suavizar los fundamentos ideológicos que alimentaron el terror. La falta de claridad en la exposición no solo empobrece la educación histórica, sino que puede legitimar narrativas revisionistas que minimizan la responsabilidad ideológica de las organizaciones armadas.
¿Qué sigue?
Se prevé que el debate se intensifique con nuevas versiones de la exposición y posibles revisiones curriculares. Es urgente que el LUM incorpore fuentes primarias, testimonios de víctimas y análisis rigurosos sobre la ideología terrorista para cumplir su propósito ético y pedagógico. Sin esto, el espacio corre el riesgo de convertirse en un relato incompleto que, lejos de sanar heridas, profundiza divisiones.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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