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Debate por el ConsensoConfrontaciónDiálogoSuperar la polarización postelectoral

Tras las elecciones, el país requiere superar la lógica del conflicto para construir consensos, basando la gobernabilidad en la tolerancia, el diálogo y la ética política.

En el contexto postelectoral, los actores políticos enfrentan el desafío de sanar heridas profundas generadas por una campaña marcada por la descalificación y la confrontación. La reflexión invita a adoptar principios éticos, como los sugeridos por el jurista francés Robert Couture y el político argentino Germán J. Bidart Campos, quienes destacan la importancia de olvidar victorias y derrotas una vez concluidos los combates políticos, y de evitar fabricar enemigos innecesarios.

Dato clave: Según Bidart, el poder democrático admite disenso, tolerancia y negociación, y sus amistades nunca son incondicionales ni irracionales.

La gobernabilidad efectiva exige más que autoridad: demanda capacidad para organizar la convivencia y alcanzar el bien común. Esto implica construir confianza mediante el diálogo, no mediante la tensión extrema o la ruptura institucional. Las amistades del poder —ya sean indecorosas o éticas— impactan profundamente en la sociedad, y es responsabilidad de todos discernir cuándo una relación con el poder es peligrosa, decorosa o traicionera.

Contexto

Análisis: En un escenario donde la polarización ha sido una constante en los últimos ciclos electorales, la capacidad de generar acuerdos mínimos se vuelve crítica. La sociedad civil, los medios y los propios actores políticos deben actuar con responsabilidad para evitar que las alianzas se basen en intereses clientelares o en la impunidad. La lección central es que el poder debe buscar sus aliados con honestidad, y la sociedad debe vigilar que dichas alianzas no corrompan el compromiso democrático.

¿Qué sigue?

Los próximos meses exigirán iniciativas concretas para restablecer el diálogo entre fuerzas políticas opuestas, especialmente en temas clave como la reforma del Estado, la lucha contra la corrupción y el desarrollo regional. Solo con voluntad de construir, y no de destruir, se podrá superar la lógica del ring electoral y transitar hacia una política más madura y responsable.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.