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Lima desde el cuidado Manzanas BogotáProyectos LimaIniciativas regionalesNodos de cuidado en territorios de proximidad

La arquitecta y urbanista propone repensar el diseño de Lima desde el cuidado como infraestructura colectiva, inspirándose en experiencias como las Manzanas del Cuidado de Bogotá, donde 27 nodos articulan servicios en territorios de proximidad.

Esta propuesta surge en un contexto urbano marcado por la atomización social y la sobreexplotación de las tareas reproductivas, frecuentemente invisibilizadas en la planificación. En 2020, Bogotá lanzó su Sistema Distrital de Cuidado, implementando actualmente 27 Manzanas del Cuidado en distintas localidades, que integran bibliotecas, centros de salud, escuelas y espacios públicos en torno a necesidades cotidianas de cuidado.

Dato clave: En Bogotá operan 27 Manzanas del Cuidado desde 2020, conectando servicios existentes en territorios de proximidad para aliviar la carga reproductiva y fortalecer la cohesión social.

La propuesta cuestiona la visión tradicional que asocia lo colectivo únicamente con la carencia, al margen del Estado y el mercado. En Lima, las ollas comunes, los comités del Vaso de Leche o las juntas vecinales surgieron como respuestas emergentes ante la ausencia de servicios, pero rara vez se integran como base para la planificación urbana. En cambio, reconocer el cuidado como infraestructura implica repensar desde cero la distribución del espacio, los tiempos de movilidad, la localización de equipamientos y el diseño de calles —no como meros corredores de tránsito, sino como escenarios de reproducción social.

Contexto

Análisis: Esta perspectiva se alinea con tendencias globales de planificación sensibles al género y la sostenibilidad. Barcelona, con su iniciativa Vila Veïna, y Viena, pionera en presupuestos participativos con enfoque de género, demuestran que el diseño urbano debe incorporar las trayectorias cotidianas de quienes combinan trabajo remunerado, labores domésticas y cuidado. En el Perú, donde las mujeres dedican en promedio 5 horas diarias a tareas no remuneradas según el INEI, ignorar esta dimensión perpetúa desigualdades estructurales y limita la capacidad de desarrollo urbano inclusivo.

¿Qué sigue?

La discusión sobre el cuidado como eje de la planificación urbana está ganando terreno en foros académicos y de políticas públicas en América Latina. En Lima, iniciativas locales de participación vecinal podrían ser escaladas mediante marcos normativos que exijan evaluaciones de impacto en cuidado en proyectos de infraestructura. El próximo paso sería explorar zonas piloto en distritos con alta demanda de servicios sociales, integrando instituciones ya existentes bajo una lógica territorial coherente.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.