Científicos de Harvard, MIT y Ragon Institute diseñarán en cinco años una vacuna contra la tuberculosis adaptada a la genética de peruanos y latinoamericanos, con financiamiento de US$1 millón.
El proyecto, liderado por la Fundación Romero y el Grupo Romero, contará con la participación de Manuel Romero, Bryan Bryson (Ragon Institute) y Marco Muñoz, y tendrá una duración de cinco años. La iniciativa busca desarrollar una vacuna con una eficacia superior al 60%, superando así la actual vacuna BCG —creada hace más de un siglo—, cuya protección en adultos alcanza apenas el 30%. En Perú, se registran más de 34,000 casos anuales de tuberculosis, aunque las autoridades estiman que la cifra real es aún mayor.
Dato clave: La vacuna se diseñará con base en datos genéticos de poblaciones peruanas y latinoamericanas, considerando la alta variabilidad del gen HLA, que influye en la respuesta inmune.
La investigación surge ante la limitación de las vacunas convencionales, desarrolladas principalmente con datos de Europa y Norteamérica, las cuales no son efectivas en regiones endémicas como Perú. La diversidad genética regional impide que una proteína de la tuberculosis sea reconocida por el 100% de las personas, lo que exige un enfoque personalizado. Durante los dos primeros años se analizará la genética y se identificarán antígenos relevantes; en los años tres y cuatro se crearán prototipos de la vacuna, y al final del quinto año se contará con una base científica para iniciar ensayos clínicos y gestiones regulatorias.
Contexto
La tuberculosis sigue siendo una prioridad sanitaria en Perú, con una carga elevada que exige soluciones innovadoras. El ministro de Salud, Luis Dyer, enfatizó la necesidad de una estrategia integral que incluya prevención territorial y tratamiento gratuito. Aunque no detalló nuevas inversiones, Dyer señaló que el Ministerio de Salud apoya esfuerzos como este y considera que la vacuna, una vez disponible, colocaría al país en la vanguardia científica regional. La colaboración entre sector privado, academia e institutos de investigación se presenta como el modelo a seguir para abordar enfermedades endémicas.
¿Qué sigue?
Tras los cinco años de desarrollo inicial, se buscará una empresa farmacéutica o biotecnológica para escalar la producción y distribución. El ministro Dyer y los investigadores estiman que en una década podría estar disponible para la población peruana y regional. Bryan Bryson señaló que la rapidez de implementación dependerá de los avances tecnológicos y de la capacidad regulatoria, pero expresó optimismo sobre una posible adopción temprana.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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