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Cronología de la caída de la moción1Firmas iniciales2Mínimo requerido3Últimas firmas4SesiónsuspendidaFaltan 33 firmas → 32 firmas

La moción de censura contra el ministro César Astudillo, impulsada por Juntos por el Perú, se derrumbó tras perder apoyos clave, quedando con 32 firmas —una menos de las 33 exigidas— y siendo suspendida por el presidente de la Cámara.

El jueves 1 de octubre, sin haber llegado a debate en pleno, la iniciativa fue oficialmente archivada tras la retirada de firmas por parte de diputados del Partido Cívico Obras —Víctor Piñán, Heber López y Luis Masco—, lo que redujo el respaldo de 35 a 32 adhesiones. Inicialmente, Juntos por el Perú contaba con 32 diputados, y buscaba sumar 18 del Partido del Buen Gobierno y apoyos de Obras y Ahora Nación, pero las bancadas fueron retirando su respaldo entre el lunes y el martes, argumentando que era prematuro censurar a un ministro tras solo dos meses de gestión.

Dato clave: La moción requiere 66 votos para aprobarse, pero jamás llegó a votación porque careció de las 33 firmas mínimas necesarias para su presentación ante el pleno.

El proceso se desmoronó tras las declaraciones del diputado José Marcelo (Ahora Nación), quien explicó que su bancada no encontró faltas éticas que justificaran la censura, aunque dos de sus miembros —Jair Manrique e Indira Huilca— mantuvieron su apoyo. Por su parte, el Partido del Buen Gobierno, cuyo presidente Oscar Reto preside la Cámara, también se desmarcó, mientras que Obras, tras una reunión interna, decidió rechazar la propuesta y retirar sus firmas. El presidente del partido, Ricardo Belmont, sostuvo que un ministro necesita al menos seis meses para desarrollar su plan de trabajo.

Contexto

La iniciativa, presentada por Juntos por el Perú, cuestionaba la “manifiesta incapacidad de liderazgo” de Astudillo frente a la violencia armada y la acción contra organizaciones criminales. Sin embargo, la oposición interna en las bancadas de oposición —especialmente en Ahora Nación y Obras— evidenció una división estratégica: mientras algunos diputados exigían evaluaciones rápidas, otros priorizaron la estabilidad institucional y la evaluación a mediano plazo. La caída de la moción refleja la fragilidad de los acuerdos transversales en el Congreso y la dificultad de articular una postura unitaria contra el Ejecutivo en temas de seguridad.

¿Qué sigue?

Con la moción archivada, el ministro Astudillo permanecerá en el cargo hasta finales del año. La oposición deberá decidir si retoma la iniciativa en noviembre, tras el regreso del receso parlamentario, o si prioriza otras formas de fiscalización. Mientras tanto, el Ejecutivo reforzará su narrativa de estabilidad ministerial frente a los desafíos del orden interno.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.