La presidenta Keiko Fujimori confirmó su visita de Estado a El Salvador el 29 de octubre, con enfoque en seguridad y modelos penitenciarios, tras la invitación del presidente Nayib Bukele.
La jefa de Estado anunció durante una transmisión en vivo el próximo viaje, que se realizará el 29 de octubre, según precisó el canciller Carlos Espá en una entrevista posterior. La delegación peruana buscará analizar el sistema carcelario salvadoreño, especialmente el Centro de Confinamiento por Terrorismo (Cecot), con capacidad para 40 mil presos, construido en ocho meses bajo la gestión de Bukele. Fujimori ya había prometido durante su campaña replicar parte de esta estrategia, incluyendo la construcción de cuatro penales grandes y una cárcel para delincuentes de alta peligrosidad.
Dato clave: El Cecot de El Salvador, inaugurado en 2024, alberga a más de 70 mil reos tras una operación contra pandillas que redujo los homicidios en un 95% en un año.
El interés peruano se centra en copiar el enfoque salvadoreño de seguridad pública, que combina operativos militares, reformas legales y una infraestructura penitenciaria centralizada. Fujimori ha destacado públicamente la rapidez de ejecución del modelo bukelista, incluso prometiendo acelerar los plazos más allá de los ocho meses originales. No obstante, fuentes cercanas al gobierno advierten sobre la necesidad de evaluar críticamente los resultados, al señalar que Honduras y Ecuador aplicaron medidas similares sin lograr los mismos avances en reducción de la criminalidad.
Contexto
Análisis: El enfoque de Bukele, respaldado por una fuerte comunicación directa y decisiones unilaterales, ha generado debate global sobre el equilibrio entre seguridad y derechos humanos. En Perú, donde la delincuencia y el encarcelamiento preventivo son temas centrales, la visita busca identificar buenas prácticas, aunque expertos advierten que el contexto institucional y social es distinto. El Canciller Espá reconoció que aún no existe una agenda detallada, lo que refleja la fase inicial de coordinación diplomática.
¿Qué sigue?
La delegación peruana se reunirá con autoridades de seguridad y justicia salvadoreñas para intercambiar experiencias técnicas. Se espera que el informe posterior influya en la propuesta legislativa para reformar el sistema penitenciario peruano. A largo plazo, la visita podría consolidar una alianza estratégica entre ambos países en materia de lucha contra el crimen transnacional, aunque su éxito dependerá de adaptar las lecciones aprendidas al marco jurídico y político peruano.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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