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Distribución del voto en elecciones municipales de Lima (2006-2022)47.8200638.4201050.7201436.0201826.32022↓ 21.5 pts desde 2014

En las municipales 2022, la fragmentación del voto alcanzó su máximo histórico en Lima: López Aliaga ganó con solo 26,3% y su partido lideró en apenas 21 distritos, frente a los más del 70% de consenso de elecciones anteriores.

En los comicios del 28 de octubre de 2022, Rafael López Aliaga, postulante de Renovación Popular, asumió como alcalde metropolitano con el 26,3% de los votos válidos, la menor cifra desde 2006, cuando Luis Castañeda Lossio obtuvo el 47,8%. Cuatro años después, Susana Villarán logró el 38,4% y en 2014 Castañeda volvió a imponerse con el 50,7%; en 2018, Jorge Muñoz alcanzó el 36%. La tendencia a la dispersión se confirma al analizar la suma de los dos candidatos más votados: en 2022, Renovación Popular y Podemos Perú concentraron apenas el 51,7% de los sufragios válidos, frente al 76% que lograron Fuerza Social y el PPC en 2010.

Dato clave: En 2022, el alcalde electo fue el más votado en solo 21 de los 43 distritos de Lima, mientras que en 2006 Castañeda Lossio lideró en todos ellos.

La desagregación territorial también se acentuó: López Aliaga obtuvo la mayoría de votos en 21 distritos, concentrándose principalmente en Lima Centro y zonas modernas como San Isidro y Miraflores. Esta cifra contrasta con la de 2014, cuando Castañeda ganó en 41 distritos, y con la de 2018, cuando Muñoz lo hizo en 40. Además, solo en 12 distritos López Aliaga superó el 50% de los votos válidos, mientras que en 2006 Castañeda lo logró en 21, y en 2014 también en 21. En 2010, Fuerza Social y el PPC ganaron en 22 y 21 distritos respectivamente, pero solo Lourdes Flores Nano superó el 50% en 11 jurisdicciones.

Contexto

La fragmentación refleja una creciente polarización y la debilidad de los partidos tradicionales ante el auge de candidaturas personales y movimientos emergentes. La baja concentración de votos favorece la gobernabilidad fragmentada y limita el mandato popular, generando desafíos para la gobernabilidad metropolitana. Expertos señalan que este fenómeno se vincula con la desconfianza institucional y la fragmentación del electorado ante múltiples opciones sin identidad partidaria clara.

¿Qué sigue?

La baja legitimidad percibida por un alcalde con apenas un cuarto de los votos obliga a construir alianzas amplias para aprobar proyectos clave. Analistas advierten que, sin un consenso mínimo, la gestión podría estancarse en temas como movilidad, seguridad y saneamiento. La elección regional y municipal de 2026 será una prueba clave para medir si la tendencia a la fragmentación persiste o si emerge una nueva dinámica de consenso.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.