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Diputados vs SenadoCámara BajaSenadoBalance de poder tras reforma bicameral

Fuerza Popular registró su primera derrota legislativa en el nuevo sistema bicameral, al ver rechazado un texto consensuado por 20 votos a 90, tras tres suspensiones en una sesión caótica.

La bancada fujimorista, con 41 escaños en la Cámara de Diputados, no logró imponer su propuesta en la primera prueba de fuerza bajo el nuevo esquema parlamentario. El proyecto, que requería aprobación en dos vueltas, fue derrotado en la primera votación con 20 votos a favor y 90 en contra, lo que obligó a recurrir a una moción de reconsideración para salvarlo. El oficialismo, que encabeza la Comisión de Constitución en el Senado, observa con cautela los vaivenes de alianzas en un escenario donde ni siquiera la primera fuerza parlamentaria controla la agenda.

Dato clave: En la primera votación, el texto consensuado por Fuerza Popular obtuvo solo 20 votos a favor frente a 90 en contra, tras tres suspensiones sucesivas de la sesión.

La experiencia parlamentaria de Fuerza Popular, que suma 22 senadores, será clave en los próximos desafíos. Según la Constitución, el Senado puede modificar proyectos y remitirlos directamente al Ejecutivo, lo que otorga al Upper House un rol decisivo. El presidente de la Cámara Baja, Óscar Reto, advirtió sobre una posible desnaturalización de los acuerdos, mientras que el senador Carlos Mesía dejó abierta la posibilidad de perfeccionar los textos. Este escenario refleja una fragmentación extrema, donde las mayorías se construyen y disuelven en cuestión de horas, limitando la capacidad de gobierno para aprobar reformas estructurales.

Contexto

El nuevo sistema bicameral, implementado tras la aprobación de la reforma constitucional, pone fin a décadas de Congreso unicameral y exige mayor consenso para legislar. En este nuevo entorno, el gobierno de Keiko Fujimori enfrenta una oposición fragmentada pero activa —encabezada por Juntos por el Perú— que puede bloquear reformas sustantivas mediante estrategias de obstrucción. Aunque se evita la aprobación apresurada de leyes populistas, como se practicaba antes, el riesgo es que el estancamiento constitucional impida avances necesarios en materias como justicia, economía y derechos sociales. La experiencia parlamentaria de Fuerza Popular, sin embargo, no garantiza éxito si no logra construir alianzas estables más allá de su base tradicional.

¿Qué sigue?

Las próximas semanas definirán si Fuerza Popular puede articular mayorías estables en ambas cámaras o si su liderazgo se desgastará en batallas internas. Se anticipan tensiones en reformas constitucionales y leyes sustantivas, donde la capacidad de negociación reemplazará a la imposición unilateral. En este nuevo escenario, ganar una votación no equivale a vencer la estrategia legislativa: se requiere paciencia, pacto y visión de largo plazo.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.