Select your language

Fisuras en el CongresoAlineadosDisidentes5 votaciones clave revelan grietas

Las primeras votaciones en el Congreso sobre temas clave del Ejecutivo revelan fisuras en bancadas tradicionalmente monolíticas, especialmente en Juntos por el Perú y Ahora Nación.

En cinco votaciones plenarias relacionadas con la delegación de facultades y viajes presidenciales, se evidenciaron desviaciones dentro de los bloques parlamentarios. En Juntos por el Perú, los diputados Jair Manrique y Helard Sonco se desmarcaron del lineamiento oficial en dos ocasiones, mientras Marlon Aguirre votó a favor en la reconsideración y se abstuvo en la definición final, pese a haber amenazado con renunciar semanas atrás. En el Senado, Alfonso López Chau fue el único de Ahora Nación que respaldó el viaje de la presidenta Keiko Fujimori a El Salvador y España, generando tensiones internas; Ruth Luque y Mirtha Vásquez, en cambio, coincidieron con Juntos por el Perú.

Dato clave: El Ejecutivo cuenta con 56 votos fijos (Renovación Popular) y necesita 10 más más para alcanzar la mayoría absoluta en temas sensibles.

Estas disidencias ocurren en un contexto de debilidad institucional del gobierno, con un Congreso fragmentado tras las elecciones regionales y una oposición reforzada. Expertos señalan que la falta de una estrategia clara de negociación por parte del Palacio de Gobierno está profundizando las grietas, especialmente en fuerzas que tradicionalmente se alineaban con el oficialismo. La presión por aprobar iniciativas clave —como la delegación de facultades— se convierte en un termómetro de la gobernabilidad.

Contexto

La fragmentación parlamentaria se agudiza tras la caída de la confianza en la capacidad del Ejecutivo para liderar acuerdos. Las bancadas, especialmente las de izquierda, están reevaluando sus alianzas tras percepciones de que los compromisos pactados no se están cumpliendo. En el Senado, las divisiones en Ahora Nación —con López Chau defendiendo su voto como una “decisión estratégica”— reflejan tensiones entre la lealtad partidaria y la autonomía individual, mientras analistas advierten que estas fisuras se agravarán en temas sensibles como reformas estructurales.

¿Qué sigue?

Se avecinan nuevas votaciones sobre proyectos de ley de gran impacto social y fiscal, donde el gobierno necesitará consensuar con actores externos a su coalición. La falta de una estrategia de negociación coherente podría derivar en más deserciones grupales, debilitando aún más la capacidad del Ejecutivo para gobernar por decreto o impulsar su agenda. Sin una recuperación de confianza, el Congreso se consolida como escenario de confrontación más que de concertación.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.