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Amenazas por país (sem. 1/2026)32.5Perú18.2Argentina15.7Colombia12.4Brasil10.1México9.8ChileWin/PSW.Amatera (% regional)

Durante el primer semestre de 2026, Perú lideró en América Latina la detección de amenazas de tipo malware, con énfasis en troyanos de robo de credenciales y campañas de phishing automatizadas.

Según el informe semestral de ESET Latinoamérica, el país registró el mayor porcentaje regional de amenazas asociadas a Win/PSW.Amatera, superando a Argentina, Brasil, Colombia, México y Chile. En todo el continente, el phishing y la ingeniería social representaron el 23,66% de las alertas, mientras que los descargadores maliciosos sumaron el 14,94%. Asimismo, más del 81,8% de los exploits regionales se concentraron en dos vulnerabilidades de Microsoft Office de 2017: CVE-2017-0199 (58,3%) y CVE-2017-11882 (23,5%).

Dato clave: Más del 81,8% de los incidentes de explotación en la región se debieron a dos vulnerabilidades de 2017 en Microsoft Office.

El análisis destaca que los ciberdelincuentes priorizaron técnicas accesibles pero efectivas, como documentos RTF y DOC maliciosos que explotan la falta de actualización en software de productividad. Estos vectores permiten instalar descargadores intermedios como JS/TrojanDownloader.Agent y Win/TrojanDownloader.VB, que luego despliegan etapas secundarias de infección. Las campañas de suplantación se enfocaron en plataformas masivas como DocuSign, WeTransfer y Telegram, mientras que el QRishing y los adjuntos PDF se consolidaron como nuevos vectores tácticos. Los backdoors y RATs representaron el 4,83% de las detecciones, facilitando la intrusión persistente en redes corporativas.

Contexto

La telemetría revela una evolución hacia modelos de negocio cibercriminal: el Malware-as-a-Service (MaaS) impulsa la distribución masiva de infostealers y troyanos bancarios segmentados por país. Grandoreiro encabezó la actividad de troyanos especializados, adaptándose a los sistemas transaccionales locales. Aunque el ransomware representó solo el 0,28% del volumen regional, su impacto estratégico y operativo fue significativo, con dos perfiles operativos bien diferenciados: contención masiva mediante heurística y ataques focalizados de alto impacto.

¿Qué sigue?

Las organizaciones deben priorizar la actualización de software legacy, especialmente en suites de productividad, y fortalecer la capacitación en seguridad digital. Se proyecta un aumento en ataques dirigidos a entornos híbridos y plataformas de firma electrónica, lo que exige una respuesta coordinada entre sector público, empresas y proveedores de ciberseguridad.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.