Un músico estadounidense fue condenado a 18 meses de prisión por usar miles de cuentas bots para inflar artificialmente las reproducciones de canciones generadas por IA y cobrar más de US$10 millones en regalías fraudulentas.
Michael Smith fue sentenciado por un tribunal federal de EE.UU. tras comprobarse que adquirió cientos de miles de canciones generadas con inteligencia artificial y las distribuyó en plataformas de *streaming* mediante más de mil cuentas automatizadas, simulando millones de escuchas reales. El fraude le permitió acumular 80,9 millones de reproducciones en planes familiares de YouTube Music, superando ampliamente las 9,3 millones que Taylor Swift registró en el mismo periodo con contenido legítimo.
Dato clave: Smith desvió regalías por US$8,09 millones, equivalente a casi 7,2 millones de euros, mediante un esquema que utilizó correos electrónicos falsos y tarjetas de crédito obtenidas ilegalmente.
La operación consistió en un sistema automatizado que reproducía continuamente las canciones de forma no orgánica, afectando directamente la distribución equitativa de ingresos en la industria musical. El fraude no solo perjudicó a artistas humanos, sino también a compositores y productores legítimos, cuyas obras fueron desplazadas por contenido sintético manipulado. Según la fiscalía, Smith explotó los algoritmos de monetización de las plataformas, que retribuyen según el número de reproducciones, transformando la métrica de éxito en un instrumento de estafa.
Contexto
Esta sentencia se enmarca en una mayor preocupación global por la integridad de los datos en la economía digital, especialmente con el auge de la música generada por IA. La industria musical ha denunciado que este tipo de prácticas distorsionan las listas de éxitos, manipulan algoritmos de recomendación y socavan la confianza de los oyentes. La condena coincide con el lanzamiento de la iniciativa *Streaming Integrity Initiative* (SII), una coalición de actores del sector destinada a detectar y erradicar el fraude en reproducciones, así como a fortalecer los mecanismos de verificación de audiencias reales.
¿Qué sigue?
Además de su libertad condicional supervisada por dos años, Smith deberá cumplir la pena privativa de libertad y pagar la suma de decomiso establecida por el tribunal. La industria espera que esta sentencia sirva como disuasorio para futuros casos y acelere la adopción de tecnologías de detección avanzada. A largo plazo, se prevé una mayor colaboración entre plataformas, editores y organizaciones de derechos de autor para proteger la remuneración justa en entornos cada vez más automatizados.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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