Tras seis años de lucha judicial, Demetrio Pacheco logró la condena a cadena perpetua de cuatro personas por el asesinato de su hijo Roberto Carlos, defensor ambiental asesinado en Madre de Dios en 2020.
El 10 de septiembre de 2020, Roberto Carlos Pacheco Villanueva, de 34 años, fue asesinado a balazos mientras protegía una concesión forestal en la zona de La Pampa, Madre de Dios. En septiembre pasado, la Justicia peruana condenó a cadena perpetua a Hilario Mamani Churata, Leonidas Crisólogo Mujica Mayorga, Marwin Brandon Pinche Bautista y Rolando Becerra Rayme como autores intelectuales del homicidio calificado. Un quinto presunto autor, el extranjero Junior Rafael Ortega Rodríguez, permanece como reo contumaz.
Dato clave: El caso se arrastró durante seis años entre demoras burocráticas, cambios de juez y apelaciones, con un total de cinco imputados involucrados.
Roberto Pacheco colaboraba con su padre en la concesión forestal asignada desde 1995, dedicada a la cosecha sostenible de castañas. Ambos habían denunciado amenazas por parte de invasores ilegales que buscaban explotar el bosque nativo. Según su padre, Roberto, desde los 18 años, mostró una profunda sensibilidad ambiental al cuestionar prácticas destructivas en comunidades indígenas, lo que lo llevó a especializarse en conservación. El proceso judicial comenzó formalmente el 23 de marzo de 2024, tras múltiples obstáculos, incluyendo la renuncia de una jueza por parentesco con un abogado defensor.
Contexto
El caso refleja la difícil situación de los defensores ambientales en Perú, un país donde la impunidad sigue siendo un desafío estructural. Según organizaciones como Global Witness, Perú es uno de los países más peligrosos para quienes defienden la selva amazónica, con docenas de asesinatos documentados en la última década. Aunque el Estado ha aprobado mecanismos de protección, su implementación es lenta y fragmentada, lo que deja a los defensores en una posición de vulnerabilidad constante. Demetrio Pacheco reconoció que la custodia estatal llegó recién tras la publicación mediática del caso, evidenciando una respuesta tardía del Estado.
¿Qué sigue?
La defensa de los condenados podría apelar ante la Corte Suprema, lo que prolongaría aún más el proceso. Sin embargo, la sentencia marca un hito simbólico en la lucha contra la impunidad ambiental. Para Demetrio, la justicia aún está incompleta sin la captura y juicio de Ortega Rodríguez. Su testimonio sirve de advertencia: sin una voluntad política firme y recursos adecuados, los defensores seguirán pagando con su vida la defensa del territorio.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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