El Niño rompe récords en el Pacífico con temperaturas marinas sin precedentes, superando los niveles de 2015 semanas antes de su pico esperado en diciembre.
Según la Oficina de Meteorología de Australia (BOM), las temperaturas semanales promedio del mar en el Pacífico central alcanzaron el nivel más alto registrado desde que se tienen registros. En septiembre, el Pacífico centro-oriental registró temperaturas diarias superiores a las observadas durante el intenso episodio de 2015. Además, por primera vez se registraron valores superiores a 30 °C en zonas del Pacífico tropical, con anomalías térmicas récord y una acumulación excepcional de calor en las capas profundas del océano, según mediciones en la región ecuatorial estándar de monitoreo.
Dato clave: El Índice Relativo de El Niño Oceánico (RONI) del episodio actual ya supera los niveles de diciembre de 2015, según datos semanales de la BOM disponibles desde 2008.
El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cada 2 a 7 años, caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial y alteraciones en los patrones atmosféricos globales. Sin embargo, este episodio se distingue por su extensión geográfica: el calentamiento no se limita a la zona tropical tradicional, sino que se extiende al golfo de México y abarca una superficie oceánica mucho mayor que en los episodios de 1972–73, 1982–83, 1997–98 y 2015–16. Aunque la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señala que aún no hay evidencia concluyente de que el cambio climático esté aumentando la intensidad o frecuencia de El Niño, sí reconoce que el calentamiento global potencia sus efectos al sumar calor adicional al sistema climático.
Contexto
Los expertos advierten que la combinación del calentamiento océanico asociado a El Niño y el aumento de temperaturas por emisiones de gases de efecto invernadero podría elevar significativamente las temperaturas globales en 2026, posicionándola entre los años más cálidos registrados, con posibles efectos prolongados en 2027. La OMM ya reporta impactos observables: sequías en algunas regiones y lluvias intensas en otras, con riesgos crecientes para la seguridad alimentaria, la salud pública y la infraestructura. Científicos como Zeke Hausfather (Berkeley Earth) califican el evento como “sin precedentes en los registros históricos”.
¿Qué sigue?
Se espera que El Niño alcance su máxima intensidad en diciembre, pero su influencia se prolongará al menos hasta principios de 2026. Los modelos climáticos indican que los efectos térmicos podrían prolongarse durante 2027, especialmente si persisten las condiciones de calentamiento oceánico profundo. Los organismos internacionales intensificarán la vigilancia para anticipar sequías, inundaciones y olas de calor, mientras la comunidad científica profundiza su investigación sobre la interacción entre El Niño y el cambio climático antropogénico.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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