Solo dos de los 18 radares meteorológicos previstos para el Sistema de Alerta Temprana están operativos en Perú, sin capacidad real de emitir alertas, dejando al país vulnerable ante eventos climáticos extremos como El Niño.
Actualmente, solo los radares de banda C instalados en Ica (sur) y Piura (norte) funcionan, pero aún no pueden emitir alertas tempranas a la población. El resto de los 16 equipos previstos desde 2017 —destinados a Lima, Tumbes, Áncash, La Libertad y Lambayeque— no se implementaron; dos fueron descartados definitivamente este año por la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) debido a la falta de presupuesto. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) sigue dependiendo exclusivamente de imágenes satelitales, que no miden la intensidad real de las precipitaciones en tiempo real.
Dato clave: En Piura, entre diciembre de 2016 y abril de 2017, cayeron 884 mm de lluvia: diez veces más que el promedio normal.
La ausencia de esta infraestructura crítica limitó la capacidad del Senamhi para anticipar con precisión los impactos del El Niño Costero de 2017, cuando se registraron miles de viviendas, escuelas y centros de salud afectados. Sin radares, las autoridades no pudieron emitir alertas con horas o minutos de anticipación ante crecidas de ríos ni huaicos, lo que redujo la efectividad de las evacuaciones y aumentó los daños materiales y sociales. Esta deficiencia se repite hoy, ya que regiones del norte siguen sin contar con información en tiempo real sobre la evolución de las precipitaciones.
Contexto
Análisis: La falta de inversión sostenida en infraestructura meteorológica refleja una prioridad baja en la gestión del riesgo climático. Aunque el Senamhi actualiza sus pronósticos con datos del satélite GOES-16 (NOAA), estos solo ofrecen estimaciones térmicas generales, no mediciones precisas de lluvia en superficie. Expertos advierten que sin radares operativos, el país no puede cumplir con los estándares internacionales de alerta temprana, poniendo en riesgo vidas y economías regionales frente a eventos como El Niño Costero o la Variabilidad Interanual.
¿Qué sigue?
La ANIN debe definir un plan urgente de financiamiento para reactivar los proyectos pendientes, priorizando regiones altamente vulnerables como Lambayeque y Áncash. Paralelamente, el Senamhi necesita fortalecer su capacidad técnica para integrar datos de radares, estaciones meteorológicas y modelos numéricos. Sin acción inmediata, el Perú seguirá enfrentando desastres con herramientas obsoletas y una respuesta reactiva, no preventiva.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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