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Origen de la Homoquiralidad1Moléculas quirales2Catalizadores de Kagan3Reacción de Soai4Amplificación asimétrica5Fármacos segurosDel descubrimiento a la aplicación farmacéutica

Los científicos Henri Kagan y Kenso Soai obtuvieron el Nobel de Química por descifrar el origen de la homoquiralidad molecular, clave para diseñar fármacos seguros y eficaces.

Este miércoles, el francés Henri Kagan, de 95 años, y el japonés Kenso Soai, de 76, fueron reconocidos con el premio más prestigioso en Química por sus descubrimientos sobre la asimetría molecular, fundamentales para la industria farmacéutica. Kagan, profesor emérito de la Universidad de París-Saclay, y Soai, investigador en la Universidad de Ciencias Naturales de Tokio, lograron desarrollar reacciones químicas capaces de generar un exceso selectivo de una de las dos formas quirales de una molécula.

Dato clave: La homoquiralidad —la preferencia natural por una sola forma molecular— es esencial porque, como demostró el caso de la talidomida en los años 50 y 60, una de las dos versiones puede ser terapéutica mientras la otra resulta tóxica.

Las moléculas quirales, análogas a las manos humanas, poseen imágenes especulares no superponibles. En los sistemas biológicos, solo una de estas formas suele estar presente: los aminoácidos en las proteínas son casi exclusivamente de tipo “izquierdo”, mientras que los azúcares en el ADN son “derechos”. Durante décadas, los científicos buscaron entender cómo surgió esta preferencia natural, y los trabajos de Kagan —quien desde los 80 perfeccionó catalizadores quirales— y Soai —quien en 1995 logró la primera reacción autoreplicativa que amplificaba una sola forma— aportaron respuestas decisivas. Estos avances permiten hoy fabricar medicamentos con mayor precisión, evitando riesgos como los de la talidomida, retirada del mercado en 1961 tras causar más de 10.000 malformaciones fetales en todo el mundo.

Contexto

Análisis: La concesión del premio corrige una omisión histórica, pues Kagan era ampliamente considerado como el “padre” de la química asimétrica, y en 2001 el Comité Nobel otorgó el reconocimiento a otros investigadores, lo que provocó críticas desde Francia. El presidente Emmanuel Macron celebró el galardón como “un gran orgullo para el país”, mientras Soai, al enterarse mientras hacía compras, lo calificó como “el día más increíble de mi vida” y destacó la necesidad de difundir la importancia de la quiralidad. Este reconocimiento refuerza el papel de la química fundamental en la innovación biomédica y en la seguridad de los tratamientos actuales.

¿Qué sigue?

Los estudios sobre la origen de la homoquiralidad seguirán abriendo caminos en astroquímica y orígenes de la vida, al buscar signos de asimetría molecular en meteoritos o en otros cuerpos celestes. Además, las técnicas desarrolladas por ambos premiados continuarán siendo aplicadas en la síntesis de fármacos de nueva generación, especialmente en terapias biológicas y medicina personalizada. La comunidad científica espera que este Nobel impulse inversiones en investigación básica, clave para futuros saltos tecnológicos en salud.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.