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Vigilancia vs MovilizaciónAINeuralAPIDBUIMLTecnología al servicio de la seguridad y la protesta

Las autoridades indias emplean reconocimiento facial, análisis de redes y rastreo digital para vigilar las protestas organizadas por jóvenes, como las convocadas por el movimiento “Cucarachas” en Nueva Delhi.

En el marco de las movilizaciones de julio y la próxima marcha programada para este sábado, la Policía de Nueva Delhi identificó a 2.873 personas mediante sistemas de inteligencia artificial, entre ellas 2.800 cuyos movimientos son monitoreados activamente. El vehículo de vigilancia Ikshana, equipado con cámaras de 360° y reconocimiento facial en tiempo real, fue desplegado durante las protestas pasadas, además de rastrear matrículas y empresas de transporte utilizadas en las movilizaciones. La herramienta fue cuestionada tras revelarse que al menos 25 personas incluidas en la lista estaban presas en el momento supuestamente detectadas.

Dato clave: La Policía identificó a 2.873 personas con antecedentes durante las protestas de julio, aunque 25 de ellas estaban en prisión cuando se supone fueron captadas.

La estrategia de monitoreo se enmarca en una mayor digitalización de la seguridad pública, con equipos especializados para reconstruir redes de organización y análisis de plataformas como Bitchat, una app de mensajería peer-to-peer sin conexión a internet que fue retirada de la App Store india en octubre por orden del Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información. Este ministerio exige ahora a las plataformas detectar contenido falso, manipulado o presentado fuera de contexto, especialmente vídeos antiguos, deepfakes y mensajes que puedan incitar a la violencia.

Contexto

Análisis: La tensión entre seguridad estatal y derechos digitales se intensifica en la India, donde las protestas juveniles, lideradas por generaciones nativas digitales, desafían los métodos tradicionales de control. Mientras las autoridades justifican el uso de IA como herramienta preventiva para identificar a individuos con procesos judiciales pendientes, organizaciones de derechos humanos cuestionan la fiabilidad de los sistemas de reconocimiento facial y su potencial para la vigilancia masiva sin garantías procesales. El Tribunal Supremo indio ya ha sido informado sobre el uso de estas tecnologías, pero persisten dudas sobre su transparencia y cumplimiento de estándares legales.

¿Qué sigue?

Las fuerzas de seguridad anticipan nuevas movilizaciones y refinarán sus sistemas de análisis en tiempo real, mientras el gobierno impulsa regulaciones más estrictas para plataformas digitales. Los jóvenes, por su parte, exploran alternativas criptográficas y redes descentralizadas para evitar el rastreo. La batalla entre la movilización ciudadana y la vigilancia tecnológica está lejos de resolverse.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.