EsSalud enfrenta una grave crisis financiera: proyecta un déficit de caja de S/ 1,957 millones para 2026 y mantiene obligaciones por S/ 6,000 millones, con una liquidez crítica de apenas S/ 71.6 millones.
El ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Juan Sheput, informó ante la Comisión de Salud del Congreso que la institución cerró 2025 con un déficit fiscal de S/ 576 millones —el más alto en una década— y que para fin de año su déficit de liquidez alcanzaría los S/ 1,957 millones. La entidad opera con flujos mensuales entre S/ 1,700 y S/ 1,800 millones, pero su caja actual es insuficiente para cubrir gastos urgentes, como el pago de planillas, que pueden superar los S/ 440 millones en un solo día.
Dato clave: La caja de EsSalud se redujo a S/ 71.6 millones, cuando en un solo día puede requerir hasta S/ 440 millones para cancelar remuneraciones.
La situación se agrava con una cartera de compromisos financieros cercana a los S/ 6,000 millones, entre los que destacan deudas pendientes con proveedores, cuyo incumplimiento podría interrumpir la entrega de medicamentos y afectar directamente la atención a los más de 13 millones de asegurados. Sheput atribuyó esta crisis a años de inestabilidad institucional: en los últimos cinco años, EsSalud tuvo 14 presidentes ejecutivos y 22 gerentes generales. Además, la red asistencial —con apenas 8,859 camas— no alcanza a cubrir la demanda, lo que ha generado más de 40,000 pacientes en listas de espera, con tiempos de espera de hasta cuatro meses.
Contexto
Análisis: El deterioro financiero coincide con una profunda ineficiencia operativa y una pérdida de confianza en la gestión. El ministro reconoció la existencia de desabastecimiento de medicamentos, aunque señaló que las últimas administraciones han priorizado compras estratégicas. El Ejecutivo, bajo la gestión de Keiko Fujimori, ha iniciado conversaciones con gremios empresariales para reordenar pagos y evitar que la crisis se traslade a la calidad y continuidad de los servicios. Expertos advierten que sin una intervención inmediata, el sistema de seguridad social corre el riesgo de colapsar en su función básica: garantizar salud a los trabajadores.
¿Qué sigue?
El Gobierno planea implementar un plan de reordenamiento financiero con apoyo técnico internacional, priorizando la estabilización de la caja y la reactivación de pagos críticos. Se espera que para mediados de 2024 se presenten propuestas concretas de reestructuración presupuestal y modernización de la gestión. La presión parlamentaria y social seguirá creciendo mientras persista la incertidumbre sobre el futuro del seguro social.
📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
Español
English (United Kingdom)