Seleccione su idioma

Interconexión Eléctrica Perú-Chile Montalvo (Perú)Kimal (Chile)500 kV • 1,000 MW • US$ 550 M

Perú y Chile avanzan en un proyecto de interconexión eléctrica valuedo en US$ 550 millones, con una línea de 500 kV y 1,000 MW entre Montalvo (Perú) y Kimal (Chile), que permitiría intercambiar hasta 5,700 GWh/año.

El ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, confirmó durante la XXI reunión del Consejo Empresarial Chile-Perú (CEChP) que la iniciativa forma parte del Compromiso 21 del Plan de Acción de Santiago y que se busca concretar en los próximos meses, con una reunión programada el 29 de noviembre. Según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la obra generaría beneficios anuales estimados en US$ 170 millones y aprovecharía la complementariedad entre la generación solar y eólica de Chile y la hidroeléctrica y a gas natural del Perú.

Dato clave: La interconexión permitiría un intercambio eléctrico anual entre 3,600 y 5,700 GWh, con una inversión proyectada de US$ 550 millones.

La iniciativa se enmarca en una estrategia bilateral más amplia que incluye cooperación minera, especialmente en minerales críticos. Recientemente, Perú, Chile, Bolivia y Argentina firmaron una declaración conjunta para impulsar su desarrollo. Además, ya operan proyectos mineros conjuntos como la Mina Justa Subterránea en Ica (US$ 510 millones, 60% Breca, 40% COPEC) y el proyecto Esperanza de Iray en Cañete, donde la chilena Antofagasta Investment Company Limited detenta el 90.11%.

Contexto

Esta iniciativa responde a la necesidad de fortalecer la seguridad energética y la eficiencia del mercado eléctrico regional. La complementariedad estacional y geográfica entre ambos sistemas —con picos de generación solar en Chile y hidroeléctrica en el Perú— mejora la estabilidad y reduce costos. La cooperación también responde a la creciente demanda energética del sector minero, pilar de ambas economías, y a la transición energética, donde la integración facilita la inserción de energías renovables no convencionales.

¿Qué sigue?

Se prevé una reunión técnica bilateral en noviembre para definir cronograma y estructura jurídica del proyecto. Si se avanza, la construcción podría iniciar en 2026, con puesta en marcha estimada para 2030. La iniciativa no solo reforzará la interdependencia energética, sino que consolidará a Sudamérica del Sur como un polo de integración energética y minera con proyección global.


📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.