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Pérdida fiscal por bebidas ilegales (S/ millones)350S/ 350 M (actual)74US$ 74 M (estimado anterior)↓ 26.2% del mercado

Casi una cuarta parte de las bebidas alcohólicas en el Perú circulan en la informalidad, generando pérdidas fiscales por más de S/ 350 millones anuales y afectando a micro y pequeñas empresas del sector.

Según la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), el 26,2% de las bebidas alcohólicas comercializadas en el país tendrían origen ilegal —ya sea por falsificación, adulteración o contrabando—, lo que representa una amenaza directa para los productores formales. La SNI reporta que la industria contribuye con casi el 1% al PBI y produce 23,7 millones de litros anuales de bebidas espirituosas, pero opera bajo una alta fragmentación: 623 destiladoras formales, de las cuales el 98,2% son micro y pequeñas empresas (mypes), a las que se suman más de 300 cerveceras y 600 productoras de pisco y vino.

Dato clave: La pérdida fiscal anual por evasión tributaria en el sector alcanzaría los S/ 350 millones, equivalente a la construcción de aproximadamente 2,500 kilómetros de carreteras.

La competencia desleal generada por productos ilegales, vendidos a precios más bajos al evadir impuestos y normas sanitarias, reduce las ventas y márgenes de las empresas legales, lo que a su vez afecta la generación de empleo formal y la capacidad de inversión del sector. Silvia Hooker, representante de la SNI, advirtió que esta dinámica provoca una “afectación en cadena” en todo el ecosistema productivo. Hans Ramírez, analista de Comités Gremiales de la SNI, enfatizó que la informalidad es una de las principales barreras para el crecimiento de las mypes, y que se requiere una acción coordinada en materia tributaria, regulatoria y de control.

Contexto

El ron y el whisky son los productos más afectados: el primero por su alta proporción en la producción nacional (40%, es decir, 9,5 millones de litros), y el segundo por su alto volumen de importaciones —2,78 millones de litros en 2025, el 92,2% provenientes del Reino Unido—. Además, el contrabando y la falsificación impactan directamente en puntos de venta: las bebidas alcohólicas representan el 30% de los ingresos de los bodegueros y el 26% de las compras de los restaurantes. La informalidad no solo distorsiona el mercado, sino que debilita la recaudación tributaria y la sostenibilidad del sector productivo.

¿Qué sigue?

La SNI reitera la necesidad de fortalecer los mecanismos de control aduanero y sanitario, así como de homogeneizar el marco tributario para nivelar la competencia. Se prevé que, sin acciones contundentes, la informalidad seguirá erosionando la competitividad del sector y su potencial para generar desarrollo regional. La colaboración entre el Estado, el sector privado y los gobiernos regionales será clave para revertir esta tendencia.


📰 Publicado originalmente en Diario Gestión. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.