Una fotógrafa estadounidense de The Washington Post fue agredida por más de 50 colonos israelíes en Cisjordania mientras cubría ataques contra agricultores palestinos.
El ataque ocurrió el viernes en las aldeas de Abu Falah y Turmus Ayya, en el centro de Cisjordania ocupada, contra Heidi Levine, quien fue trasladada al Hospital de Ramala con heridas en una pierna y una mano. Según su relato, los agresores, enmascarados y armados con palos, le arrebataron teléfono, pasaporte y equipo fotográfico tras patearla decenas de veces. El Ejército israelí confirmó la intervención tras recibir un aviso sobre un “enfrentamiento violento” y reconoció que un periodista resultó herido, mientras la policía abrió una investigación.
Dato clave: Levine llevaba un chaleco antibalas con la inscripción “Prensa” en ambas caras, lo que evidenció su identificación clara como periodista.
El incidente se suma a una tendencia creciente de violencia de colonos contra palestinos y medios internacionales en la zona. En octubre, el fotógrafo de la AFP Jaafar Ashtiyeh también fue golpeado brutalmente al cubrir la cosecha de olivo. En julio, un equipo de CNN fue atacado cerca de Ramala. Organismos como Reporteros Sin Fronteras denuncian la impunidad con la que operan grupos colonos extremistas, a menudo con protección tácita de las fuerzas de seguridad. El Departamento de Estado de EE.UU. condenó la “violencia criminal” y ofreció asistencia consular, mientras el Primer Ministro Benjamin Netanyahu calificó como “ambiguas” las circunstancias del ataque, en un contexto electoral donde busca el apoyo de los colonos.
Contexto
La violencia en Cisjordania ha escalado significativamente en los últimos meses, con más de 500.000 colonos israelíes asentados en territorio ocupado desde 1967, frente a unos tres millones de palestinos. Los ataques de colonos —que incluyen agresiones físicas, quema de cultivos y robos— se han vuelto casi diarios, según organizaciones de derechos humanos. La presencia de periodistas extranjeros no ha servido de protección, lo que refleja una crisis de seguridad y falta de responsabilidad institucional. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha reiterado que los asentamientos son ilegales según el derecho internacional y constituyen un obstáculo para la paz.
¿Qué sigue?
La investigación abierta por la policía israelí será clave para determinar si hay responsables concretos, aunque históricamente pocos casos terminan en condenas. Mientras tanto, The Washington Post exige una investigación seria y transparente, y la comunidad internacional vigila si las autoridades cumplen con su obligación de proteger a los periodistas. La situación pone en jaque la libertad de prensa en zonas de conflicto y refuerza las llamadas para que se garantice la seguridad de los comunicadores en territorios ocupados.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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