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Segunda vuelta Brasil 2026BolsonaroLula25 octubre • 30 noviembre • +33M abstencionistas

Flávio Bolsonaro supera a Lula por 1.87 puntos en la primera vuelta, pero la segunda vuelta se presenta como una contienda extremadamente ajustada donde la movilización de abstencionistas y la negociación de apoyos serán claves.

Con el 100% de las mesas escrutadas, el senador Flávio Bolsonaro obtuvo 47,03 % de los votos (56,1 millones), frente al 45,16 % (49 millones) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en las elecciones del 25 de octubre. Ambos avanzan a la segunda vuelta, y Bolsonaro registra el mayor número de votos personales en la historia reciente del Brasil contemporáneo, superando incluso los 51 millones que alcanzó su padre en 2022.

Dato clave: Más de 33 millones de electores no acudieron a las urnas en la primera vuelta, lo que representa el 21 % del padrón y constituye un segmento decisivo para ambos candidatos.

La estrategia de Bolsonaro se centra en captar los votos de los candidatos eliminados de la derecha, que sumaron casi 8 %, y en consolidar el voto anti-PT. Sin embargo, la transferencia no es automática: solo Romeu Zema (Novo) ha declarado abiertamente su apoyo contra Lula, mientras otros mantienen neutralidad, lo que obliga al candidato del PL a negociar con cada sector. En contraste, Lula cuenta con menos posibilidades de atraer apoyos formales, por lo que su enfoque se orienta hacia la movilización de los abstencionistas, los votantes blancos y nulos, y la reactivación de regiones tradicionalmente leales al PT.

Contexto

Análisis: La fragmentación de la derecha brasileña —entre conservadores y extremaderechistas— complica la consolidación de un bloque unificado a favor de Bolsonaro. Expertos como Francesco Tucci, de la UPC, advierten que la ventaja de dos puntos es insuficiente para prever un desenlace cierto. El embajador Juan Álvarez Vita subraya que, en la coyuntura actual, revertir una diferencia tan reducida es difícil pero posible, especialmente si Lula logra incrementar significativamente la participación en su base histórica. La polarización sigue marcando el escenario, con altos índices de rechazo hacia ambos candidatos y una ciudadanía dividida entre la esperanza de cambio y la inestabilidad económica.

¿Qué sigue?

Los próximos días estarán marcados por intensas gestiones de captación de apoyos, campañmas de movilización territorial y esfuerzos para reducir la abstención. El 30 de noviembre se celebrará la segunda vuelta, y cada punto porcentual ganado en regiones estratégicas podría decidir el futuro del país. La capacidad de ambos para articular una narrativa de unidad y esperanza —más allá del rechazo mutuo— será el factor determinante.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.