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Religión vs PolíticaCatólicosEvangélicosNuestra Señora de Aparecida en la recta final electoral

La polémica por una supuesta propuesta de Flávio Bolsonaro para quitarle a Nuestra Señora de Aparecida el título de patrona de Brasil intensificó la polarización en la recta final de la campaña presidencial, aunque se trata de una noticia falsa originada en un proyecto archivado en 2007.

Este domingo 4 de octubre, cerca de 160 millones de brasileños acuden a las urnas para elegir presidente en la primera vuelta, donde compiten trece candidatos, aunque las encuestas concentran las expectativas en el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva (80 años), y en el senador Flávio Bolsonaro (45 años). La campaña ha estado marcada por una fuerte polarización y múltiples escándalos, entre ellos la investigación por el financiamiento del filme biográfico ‘Dark Horse’, en la que están involucrados el banquero Daniel Vorcaro, el Supremo Tribunal Federal (STF) y vínculos con la esposa del líder del Partido de los Trabajadores (PT), Viviane Barci.

Dato clave: Según una encuesta de Quaest de septiembre, el 48 % de los católicos encuestados planea votar por Lula, frente al 29 % que lo haría por Bolsonaro.

La controversia religiosa surgió tras circular en redes sociales que Flávio Bolsonaro buscaría derogar la designación de Nuestra Señora de Aparecida como patrona de Brasil, hecho que el candidato negó rotundamente. En realidad, la idea proviene de un proyecto presentado en 2007 por un exasesor del actual presidente y archivado ese mismo año. Lula y su partido reaccionaron con firmeza durante mítines en ciudades como Belén, Fortaleza y Salvador, reafirmando que la virgen morena seguirá siendo patrona mientras él esté en el poder. Flávio, evangélico, respondió con gestos simbólicos, como portar una estatua de la virgen en una marcha en São Paulo, y denunció una campaña de *fake news* organizada por el gobierno. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) rechazó cualquier instrumentalización política y señaló que “la mentira no se combate con otra mentira”.

Contexto

Brasil, con la segunda mayor población cristiana del mundo tras Estados Unidos (según Pew Research Center), tiene una historia profunda de identificación católica, y Nuestra Señora de Aparecida, declarada patrona en 1930 por el papa Pío XI, es un símbolo nacional profundamente arraigado. La instrumentalización de figuras religiosas para ganar apoyo electoral no es nueva: tanto Lula como Bolsonaro han recurrido a discursos religiosos para consolidar su base. Sin embargo, esta vez, la manipulación de una noticia falsa sobre la patrona del país ha generado una reacción inmediata y unida de sectores religiosos y civiles, evidenciando la sensibilidad del tema y la peligrosa tendencia a usar la fe como arma política en un contexto de alta tensión electoral.

¿Qué sigue?

Tras la primera vuelta, si ninguno de los candidatos obtiene más del 50 % de los votos válidos, se celebrará una segunda vuelta el 27 de octubre. La controversia religiosa podría seguir influyendo en el voto sensible, especialmente entre los católicos, cuya lealtad a Lula es clara según las encuestas. La capacidad de los candidatos para calmar tensiones y evitar la escalada de discursos divisivos será clave para preservar la estabilidad democrática en una nación profundamente dividida.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.