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Manifestación en Naha100 mujeres protestan por seguridad en Okinawa

El arresto de un marine estadounidense de 20 años por el asesinato de una mujer de 39 años en Naha, Okinawa, ha generado una fuerte reacción en la prefectura, con exigencias de reducción de la presencia militar estadounidense y revisión del acuerdo de estatuto de fuerzas.

El incidente ocurrió la noche del sábado en un hotel de Naha, donde el militar, estacionado en la base de Futenma, fue detenido el domingo acusado de asesinar, robar la mochila y la cartera de la víctima. El nuevo gobernador de Okinawa, Genta Koja, quien asumió en septiembre tras ganar las elecciones con apoyo del Partido Liberal Democrático, calificó el hecho como “absolutamente imperdonable” y advirtió que abordará la reducción de la presencia estadounidense en su reunión programada con la primera ministra Sanae Takaichi el miércoles.

Dato clave: Un centenar de mujeres se manifestaron en Naha denunciando que “las mujeres de Okinawa están expuestas a ansiedad y peligro” por incidentes vinculados a personal militar extranjero.

La indignación no se limita a Okinawa: el Ministerio de Relaciones Exteriores japonés convocó al embajador estadounidense George Glass, y el Ministerio de Defensa presentó una protesta formal. Koja subrayó que, si bien Washington expresó sus condolencias, no se ha ofrecido una disculpa, y exigió cooperación plena en la investigación y una rendición de cuentas clara ante la familia y la sociedad local. La tensión se reavivó tras los recientes comicios en los que Koja derrotó al gobernador saliente, conocido por su oposición a las bases estadounidenses, en una campaña centrada en la economía local, altamente dependiente del turismo.

Contexto

Este caso reabre el debate sobre la presencia militar estadounidense en Japón, especialmente en Okinawa, donde se concentra el 70% de las instalaciones estadounidenses en el país. Desde 1972, cuando Japón recuperó la soberanía sobre la prefectura, se han registrado decenas de crímenes y accidentes involucrando a personal militar, lo que ha alimentado un profundo resentimiento local. La protesta ciudadana ha ido en aumento, con manifestaciones multitudinarias de mujeres y ciudadanos exigiendo justicia y cambios en los acuerdos de seguridad. La gestión de Koja marca un giro político tras su victoria electoral, al ser el primer candidato respaldado por el PLD en ganar en Okinawa, lo que añade presión al gobierno central para equilibrar la alianza con EE.UU. y las demandas locales.

¿Qué sigue?

El gobernador de Okinawa buscará concretar su compromiso electoral de reducir la presencia militar estadounidense durante su reunión con la primera ministra Takaichi, mientras la investigación judicial avanza. Si se confirma la responsabilidad del marine, se espera una nueva ola de protestas y posibles demandas diplomáticas. La situación pone a prueba la sostenibilidad del tratado de seguridad bilateral y la confianza ciudadana en la protección estatal.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.