Un sismo de 7,7 grados sacudió Panamá el viernes, causando el colapso de un hotel, la catedral y la gobernación de Coclé en Penonomé, sin reportar víctimas fatales hasta el momento.
El terremoto, de 10 kilómetros de profundidad y registrado a las 12:56 hora local (17:56 GMT), se originó a 180 kilómetros al norte de Tonosí, en la costa pacífica, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La ciudad de Penonomé, ubicada a 150 kilómetros de la capital panameña, fue una de las más afectadas: el Hotel Dos Continentes —situado sobre la Panamericana— sufrió el colapso de su fachada trasera, aplastando vehículos estacionados; una de las dos torres de la Catedral de San Juan Bautista colapsó durante una reunión eclesiástica; y el edificio de la Gobernación de Coclé presentó derrumbe total en un costado y grietas en el resto. El presidente José Raúl Mulino se desplazó al lugar para coordinar la respuesta de emergencia, mientras las autoridades aún no han emitido un balance oficial de heridos.
Dato clave: A pesar de la severidad del sismo y la destrucción de infraestructuras clave, no se registraron muertes ni heridos confirmados al momento del recorrido de EFE con equipos de rescate.
El temblor se sintió con intensidad en la Ciudad de Panamá, donde se activaron protocolos preventivos: edificios en el distrito financiero fueron evacuados y algunas plazas comerciales sufrieron daños por caída de techos. Paralelamente, el Sistema de Alerta de Tsunamis de EE.UU. emitió una advertencia inicial para las costas de Colombia, Ecuador, Guatemala y Nicaragua, la cual fue levantada tres horas después. Las autoridades panameñas mantienen operativos de inspección en zonas vulnerables y evalúan daños en vías, puentes y redes de energía.
Contexto
Este sismo es uno de los más fuertes registrados en Panamá en las últimas décadas y pone en evidencia la vulnerabilidad de infraestructuras construidas sin normas sísmicas actualizadas. La provincia de Coclé, aunque no es la más densamente poblada, alberga centros administrativos clave y rutas estratégicas como la Panamericana. La reacción inmediata del gobierno —con el presidente en el lugar y coordinación interinstitucional— busca evitar una escalada en la emergencia, especialmente tras las alertas tempranas sobre posibles réplicas y el riesgo residual de tsunami. La comunidad internacional ha mostrado solidaridad, con mensajes de apoyo de diversos gobiernos y organismos regionales.
¿Qué sigue?
Las autoridades continuarán con los operativos de inspección estructural en edificios públicos y privados, así como con la evaluación de daños en la red vial para restablecer la conectividad. Se prevé la activación de planes de reconstrucción a mediano plazo, especialmente en infraestructura crítica como hospitales y escuelas. Mientras tanto, se mantendrá la alerta por posibles réplicas y se reforzarán los sistemas de comunicación con la población para evitar desinformación.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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