El Perú se convierte en escenario de una competencia geopolítica entre EE.UU. y China, evidenciada en la construcción del puerto de Chancay y la reactivación del «Escudo de las Américas» por parte de Washington.
La inauguración del megapuerto de Chancay, impulsado por inversiones chinas, refuerza al Perú como punto estratégico de acceso a Sudamérica, mientras Estados Unidos responde con la reactivación de su iniciativa regional de seguridad y cooperación económica. Esta dinámica coloca al país en una posición delicada, sin una estrategia clara para navegar entre ambas potencias.
Dato clave: El puerto de Chancay, con una inversión inicial de 1,400 millones de dólares, es considerado el más moderno de la región y podría manejar hasta 1.2 millones de TEU al año.
La gestión peruana ha priorizado acuerdos de inversión sin asegurar infraestructura complementaria ni mecanismos de fiscalización sólidos. La falta de coordinación entre el Estado y los sectores clave —logística, transporte y control fiscal— pone en riesgo la rentabilidad real del proyecto para el país. La tradicional postura de «neutralidad» ha dejado de ser viable en un contexto donde las grandes potencias actúan con estrategia definida y objetivos claros.
Contexto
Análisis: La iniciativa china en Chancay se inscribe en la Franja y la Ruta, mientras que EE.UU. busca contrarrestar su influencia mediante el Escudo de las Américas, una propuesta que incluye cooperación en seguridad, energía limpia y cadenas de suministro resilientes. Perú, sin una hoja de ruta propia, corre el riesgo de convertirse en un mero terreno de confrontación, sin lograr beneficios concretos para su desarrollo integral. La falta de una política exterior estratégica y de una planificación intersectorial debilita su posición negociadora.
¿Qué sigue?
El gobierno peruano debe definir una política exterior pragmática que priorice la soberanía y el interés nacional, negociando condiciones claras con ambos actores sin caer en dependencias asimétricas. Es urgente fortalecer la capacidad técnica del Estado para evaluar proyectos, garantizar transparencia y vincular la inversión con mejoras reales en infraestructura vial, fiscalización y desarrollo local. El país no puede permitirse seguir siendo un peón en el ajedrez geopolítico global.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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