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Del texto al sentido1Decodificación2Conocimientoprevio3Conexión4Reflexión5ConfianzaCinco etapas para comprender

La comprensión lectora va más allá de la fluidez: requiere conocimientos previos y curiosidad. Docentes peruanos alertan sobre brechas persistentes tras la pandemia y piden estrategias que vinculen lectura con experiencia.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el analfabetismo en personas de 15 años o más disminuyó de 6,3% en 2010 a 4,7% en 2024. No obstante, los resultados de las pruebas PISA en comprensión lectora revelan que muchos jóvenes logran decodificar palabras, pero aún tienen dificultades para interpretar ideas, identificar intenciones o relacionar textos con su realidad.

Dato clave: Aunque el analfabetismo se reduce, el 30% de los estudiantes peruanos no alcanza el nivel mínimo de comprensión lectora según PISA 2022.

La reflexión surge tras una experiencia educativa en Inglaterra, inspirada en las investigaciones del catedrático E. D. Hirsch Jr., que subraya la importancia de enseñar phonics, ampliar el vocabulario y construir conocimiento transversal en distintas disciplinas. En el contexto peruano, esto refuerza la necesidad de una formación por competencias que no se limite a habilidades, sino que incluya un bagaje cultural y conceptual sólido. Muchos docentes reportan en sus aulas que los estudiantes leen con fluidez, pero necesitan apoyo para construir significado, especialmente tras las interrupciones educativas provocadas por la pandemia.

Contexto

Análisis: La brecha entre decodificación y comprensión evidencia una formación desequilibrada. Expertos en educación advierten que sin conocimientos previos —sobre historia, ciencia, arte o contextos sociales—, los textos se vuelven extraños y distantes. Esto afecta no solo el desempeño académico, sino también la confianza y la motivación para seguir aprendiendo. En el Perú, donde las desigualdades regionales y socioeconómicas persisten, esta problemática se agrava en zonas rurales y periféricas, donde el acceso a lecturas variadas y acompañamiento pedagógico es limitado.

¿Qué sigue?

Se requiere una política pública que integre conocimiento disciplinar y desarrollo de pensamiento crítico desde temprana edad. Los docentes, familias y sistemas educativos deben priorizar la curiosidad, fomentar preguntas significativas y diseñar trayectorias lectoras que conecten textos con la vida de los estudiantes. Como señala la experiencia reseñada, comprender empieza con una pregunta —y nuestra responsabilidad es hacerla posible.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.