Donald Trump regresó al escenario internacional con un discurso de victoria en la ONU, pero sus ambiciones geopolíticas chocan con límites reales en comercio, seguridad y diplomacia.
En su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Trump afirmó haber resuelto ocho conflictos bélicos, logrado avances en la estabilidad de Gaza y avanzado hacia elecciones en Venezuela. Sin embargo, su capacidad de acción se ha visto restringida: la Corte Suprema invalidó enero su uso de poderes de emergencia para aranceles; su guerra comercial con China colapsó tras imponer aranceles del 145 % y Beijing responder con tasas del 125 % y la suspensión de minerales críticos; y su estrategia contra Irán se estancó tras la toma del Estrecho de Ormuz, sin lograr un acuerdo duradero para su reabertura.
Dato clave: El 60 % de los canadienses respaldan al primer ministro Mark Carney, lo que le dio ventaja política frente al impopular Trump al imponer aranceles de represalia.
Trump, que aún lidera la economía y las fuerzas armadas más poderosas del mundo, enfrenta una creciente brecha entre sus declaraciones ambiciosas y su capacidad efectiva de ejecución. Su único avance significativo radica en inteligencia artificial: al optar por no regularla para “ganarle a China”, ha acelerado el riesgo de una crisis tecnológica impredecible. Esta decisión, al igual que sus políticas migratorias y comerciales, revela que sus últimos años de presidencia están marcados por la impotencia frente a actores globales más preparados y estables.
Contexto
La estrategia exterior de Trump se ha visto socavada por la resistencia diplomática y la falta de consensos internos. En el caso de Canadá, el gobierno de Carney ha reforzado alianzas con la UE, Australia y el Reino Unido, mientras que Irán ha adoptado una postura de espera estratégica tras la ruptura del acuerdo nuclear por parte de EE.UU. y los ataques durante negociaciones. La falta de credibilidad estadounidense ha debilitado la capacidad de Washington para coordinar coaliciones, limitando su influencia en temas clave como el comercio multilateral y la seguridad en Oriente Medio.
¿Qué sigue?
Con dos años por delante, Trump enfrentará presiones crecientes tanto en el ámbito interno como internacional. La ausencia de regulación en IA, sumada a tensiones comerciales no resueltas, podría desencadenar crisis que expongan aún más sus limitaciones. Aunque su retórica sigue dominando la agenda global, su capacidad de transformar el orden mundial se ha erosionado notablemente.
📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.
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