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Senado en crisisCaos parlamentarioDeseo de ordenSesión suspendida tras confrontación

El Senado peruano vivió una sesión caótica en la Comisión de Constitución, con improperios y una suspensión por pelea entre senadores, evidenciando una falta de profesionalismo y destreza bicameral.

El 28 de mayo, durante una reunión ordinaria de la Comisión de Constitución para analizar la delegación de facultades, se registró una tensa confrontación entre los senadores Iber Maraví y Francisco Calisto Giampetri, que derivó en una amenaza de pelea física y la suspensión de la sesión por diez minutos. Maraví denunció que Calisto se le acercó para “pecharlo” y lo invitó a “arreglarlo afuera”. Esta escena, que ocurrió apenas tres meses después del inicio del nuevo período legislativo, ilustra un patrón preocupante: ausencia de aprobación legislativa con presencia de conductas desordenadas y despectivas hacia el trabajo parlamentario.

Dato clave: La sesión fue suspendida por diez minutos tras una confrontación física verbal entre senadores, sin que se hubiera aprobado ninguna ley aún en este período.

La escena no es aislada, sino síntoma de una crisis más profunda en la cultura parlamentaria. El Senado, en lugar de ejercer su rol constitucional como cámara de revisión y contrapeso, se comporta como una asamblea desbordada por la impaciencia y la improvisación. La bicameralidad exige coordinación entre Cámaras, respeto por los tiempos legislativos y dominio técnico del proceso, pero en esta sesión se evidenció confusión sobre la función del Senado: si modificar lo aprobado por la Cámara de Diputados o reescribirlo desde cero. Sin una comprensión clara de estos mecanismos, el sistema corre el riesgo de estancarse en conflictos estériles y desgaste institucional.

Contexto

Análisis: La ausencia de protocolo, la falta de liderazgo del presidente de la Comisión de Constitución y hasta la improvisación de una “plegaria por la paz” como terapia emocional reflejan una institucionalidad en crisis. No se trata de exigir erudición académica, sino de mínimos de respeto, orden y sentido de responsabilidad. En un contexto nacional marcado por urgencias como el Niño costero, la ineficacia legislativa se traduce en riesgos concretos para la seguridad y el desarrollo del país. La sociedad espera soluciones, no espectáculos.

¿Qué sigue?

El Senado debe recuperar la seriedad institucional mediante una reeducación en procedimientos parlamentarios y una reafirmación de sus límites constitucionales. Si no mejora su desempeño en los próximos meses, la desconfianza ciudadana se profundizará y la gobernabilidad se verá comprometida. El tiempo apura: cinco años de inestabilidad institucional podrían tener consecuencias duraderas para el Perú.


📰 Publicado originalmente en El Comercio. Este contenido ha sido reescrito con fines informativos.